El recurso ayuda a descubrir que la alegría cristiana no depende de que todo salga bien, sino de saber que Jesús camina con nosotros y que María nos acompaña para acercarnos cada vez más a Él.
El secreto de la Verdadera Alegría
Personajes:
Mateo: Un Joven que está sentado en un banco, muy aburrido, frustrado y mirando la palma de su mano vacía.
Santi: Un niño peregrino que viene lleno de energía, vistiendo con orgullo todo el Kit de la Alegría.
Escenografía: Un banco de plaza o dos sillas. Materiales necesarios: El kit completo (Vincha/gorro llamativo, collar colorido, porra de flecos y la bolsa de tela decorada). Dentro de la bolsa habrá un cartelito o un espejo pequeño.
(Mateo está sentado solo, con los brazos cruzados, suspirando exageradamente).
Mateo: (Hablando solo, quejándose) ¡No lo puedo creer! ¡Qué injusticia! Chau celular, chau jueguitos, chau videos... Todo por un par de notas bajas en matemática. ¿Y ahora qué hago? ¿Mirar la pared? El mundo se terminó... ya no existe la alegría para mí.
(Se escucha de fondo una música mariana alegre o ritmo de murga. Entra Santi saltando, agitando su porra y cantando bajito el lema: "Con María compartimos la alegría...").
Santi: (Viendo a Mateo) ¡Hola! ¡Qué hacés! ¿Viste qué lindo día para caminar?
Mateo: (Sin mirarlo, de mal humor) Para vos será lindo. Para mí es el peor día de mi vida.
Santi: (Se frena, lo mira con curiosidad y se acomoda la vincha/gorro de la cabeza) ¡Epa! Qué cara de tormenta. ¿Qué te pasó? ¿Te picó una hormiga loca?
Mateo: Peor. Mi mamá me sacó el celular porque me fue mal en los exámenes. Se me cortó la diversión. Ya no tengo nada que me haga feliz. Todo es aburrido.
Santi: (Sonríe con ternura) Ahhh, entiendo. Se te apagó la pantalla y pensás que se apagó el mundo. Pero te hago una pregunta... ¿la alegría de verdad entra en un bolsillo?
Mateo: (Confundido, mirando a Santi de arriba abajo) No sé, pero en el celular tenía mis juegos... Pará, pará. ¿Y vos por qué venís disfrazado de cotillón? ¿Qué es todo eso que llevás puesto?
Santi: (Se señala la cabeza con orgullo) ¡Ah! Esto no es un disfraz, ¡es mi Kit de la Alegría! Vengo de la Peregrinación Mariana Familiar.
Mateo: ¿Y por qué tenés eso en la cabeza? Te compadezco, te da el sol de frente.
Santi: ¡Al contrario! Esto es algo para la cabeza porque la alegría no se esconde, ¡se anuncia! Queremos que desde lejos se note que venimos caminando con la Virgen María. ¡Es para contagiar!
Mateo: (Poco convencido) Ajá... ¿Y ese collar de murga?
Santi: (Se toca el collar) Este collar colorido rodea nuestro corazón. Es el signo de que estamos de fiesta, de que somos amigos y de que acá todos son bienvenidos. Incluso los que tienen cara de vinagre como vos.
Mateo: (Esboza una media sonrisa, intentando no reírse) Ey, no tengo cara de vinagre... bueno, un poco sí. ¿Y esa porra? ¿Vas a alentar a algún equipo?
Santi: (Agita la porra con entusiasmo cerca de Mateo) ¡Es una porra para animar! La usamos para acompañar los cantos. Porque la alegría de Dios no es para guardársela uno solo: ¡se comparte entre todos y con todos! Como hizo María cuando fue corriendo a visitar a su prima Isabel. No se quedó quieta, ¡salió a compartir a Jesús!
Mateo: (Se queda pensando, baja los hombros) Suena lindo... Pero mi celular sigue guardado bajo llave. Esa alegría que habrás tenido en la caminata se te va a pasar mañana cuando estés cansado. Las cosas divertidas duran un ratito.
Santi: ¡Ahí está el secreto! La diversión del celu dura un ratito y se apaga cuando te quedás sin batería. Pero la alegría que viene de Dios, la que nos regala Jesús y nos enseña María... ¡esa no es cortita! No se termina nunca, porque va por dentro. Y mirá... (abre su bolsa de tela) para eso tenemos el cuarto elemento: La bolsa de la alegría.
Mateo: (Curioso, se asoma) ¿Qué tenés ahí adentro? ¿Chocolates? ¿Un juego nuevo?
Santi: (Saca de la bolsa un cartelito que dice "JESÚS" o un espejito para que Mateo se mire) ¡Tengo el tesoro más grande! Tengo el amor de Jesús. Mi bolsa está decorada con el lema: "Con María compartimos la alegría". Y la traigo llena para repartir. (Le extiende la porra o el collar a Mateo). Tomá, te comparto un poco de mi kit.
Mateo: (Duda, pero acepta el elemento. Al tocarlo, cambia su actitud, se para del banco) Sabés que... te escucho y me dan ganas de cantar. Quizás mi mamá tuvo razón en ponerme un límite, y en vez de enojarme, puedo aprovechar para pasar más tiempo con mis amigos, ayudar en casa... y prepararme mejor para la próxima prueba.
Santi: (Le da una palmada en la espalda) ¡Esa es la actitud! La alegría de Dios te hace ver las cosas de otra manera. ¿Te sumás a cantar con nosotros?
Mateo: (Entusiasmado) ¡Dale! ¡Con María compartimos la alegría!
(Ambos chicos miran al público, Santi agita la porra, Mateo sonríe y se acomoda el elemento que le regalaron, se abrazan. Comienza a sonar la música fuerte y los animadores invitan a todos los chicos de la iglesia a levantar sus propios kits).
Sugerencias para la puesta en escena:
Exageración: El chico triste (Mateo) debe empezar muy caído de hombros y arrastrando los pies para que el contraste con el peregrino (Santi) sea bien gracioso y visual.
Interactuar con el público: Cuando Santi muestre cada elemento del kit, puede señalar a los chicos del público diciendo: "¡Como la vincha que tiene él!" o "¡Como las bolsas que armaron ustedes!". Esto va a hacer que los chicos se sientan re protagonistas.)

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