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miércoles, 3 de mayo de 2017

Nuestro Altarcito

Ser los oídos de Jesús en el mundo…

Nuestro Altarcito es un espacio de reflexión para alimentar en nosotros el deseo de acompañar la religiosidad y espiritualidad de nuestros niños, recuperando y recreando los diferentes modos de expresar el don de la Fe.
En nuestro camino de agentes pastorales muchas veces nos vienen a la mente algunas preguntas: ¿cómo escuchar a los niños…, en qué tiempo…? ¡Muchas son las voces y parecen pocos los oídos…!; la respuesta implica poner en juego actitudes y sentimientos que brotan sin ninguna duda del Corazón de Jesús.
Y quizá  nos haga bien recordar y pasar por corazón, este momento: Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa: «Ábrete». Y enseguida se abrieron sus oídos”. (Mc 7, 34- 35). Cuando Jesús abre los oídos es para poder escuchar, pero no de cualquier manera, sino como Él lo hace; Jesús nos capacita para vivir con los oídos en el corazón, pero en el corazón ¿de quién?, en el corazón de los niños para conocerlos y poder anunciarles la Buena Noticia de Jesús.
Hoy necesitamos escuchar qué dicen nuestros niños, qué desean contar, qué anhelan, cuáles son sus sueños o temores…, qué dicen ellos acerca de Jesús; pero solos no podemos, por eso decimos una y otra vez:¡¡Espíritu Santo, queremos escucharnos!!. Necesitamos poner el oído en los más pequeños, para descubrir lo que ellos necesitan escuchar y así, anunciarles la Luz de la Palabra. Esta actitud de escucha es profundamente religiosa y pastoral. En el fondo es una «sensibilidad espiritual para leer en los acontecimientos de los niños el mensaje de Dios» y esto es mucho más que encontrar algo interesante para decir. (Cfr. EG 154).
Tener la experiencia de «Efatá», nos hace ser los oídos de Jesús en el mundo, en el mundo de las familias donde viven nuestros niños, en su grupo de amigos, en su Parroquia, en su escuela, en el mundo de los abuelos con quienes los niños comparten con el corazón abierto.
Ser los oídos de Jesús en el mundo, muchas veces es detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. (Cfr. EG 46). Cuando Jesús pronuncia «Efatá» en nuestra vida, no sólo nos abre los oídos, sino también nos da la capacidad de hablar…y es saber hablar de corazón y con el corazón atento, ardiente e iluminado por la Palabra. (Cfr. EG 144). La familiaridad con el corazón de Jesús nos capacita para poder escuchar como Él escucha; quien escucha a un amigo, a un hermano, a un niño….a Jesús escucha! Las voces de los más pequeños tienen mucho que decirnos; ellos son los predilectos de Jesús y desconocer sus voces, es desconocer la obra del Espíritu Santo que se manifiesta en cada uno de ellos.


martes, 4 de abril de 2017

Nuestro Altarcito

Hallarse en camino juntos

Nuestro Altarcito quiere ser un espacio de reflexión para alimentar en nosotros el deseo de acompañar la religiosidad y espiritualidad de nuestros niños,  recuperando y recreando los diferentes modos de expresar el Don de la Fe.
En esta ocasión queremos hacerlo desde la experiencia de hallarnos en camino juntos…, hallarnos en camino juntos con Jesús. Juntos con tantos niños cuyos rostros y nombres embellecen y orientan nuestro caminar. Deseamos seguir dejando huellas con la frescura original del Evangelio porque somos Iglesia peregrina.
Cuando caminamos junto a nuestros niños compartiendo la alegría de Jesús Resucitado, descubrimos lo que ellos necesitan y advertimos como encender sus vidas!!, lo cual implica una permanente escucha amorosa. Para esto tenemos que animarnos al acompañamiento personal de los procesos de crecimiento de los niños, con una mirada cercana capaz de contemplar, conmoverse y detenerse ante ellos cuantas veces sea necesario. El Papa dice que los “agentes pastorales pueden hacer presente la fragancia de la presencia cercana de Jesús y su mirada personal” (EG 169), es el «arte del acompañamiento», donde todos aprendemos a quitarnos las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). Y siempre cuidando la fragilidad…, Jesús, el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más pequeños. (cf. Mt 25,40). (EG 209).
Mientras avanzamos y tenemos la valentía de hallarnos en camino con otros, en modo especial con los más pequeños, siempre sentiremos que Jesús nos invita a sacarnos las sandalias…porque estamos ante terreno sagrado. La vida de cada niño es sagrada porque está en el corazón misericordioso de Dios Padre, y por lo tanto en el corazón de la Iglesia. 
Los niños, destinatarios y a su vez compañeros de camino de la dulce y confortadora tarea de evangelizar, nos ayudan a recordar que “en todos los bautizados, desde el primero hasta el último, actúa la fuerza santificadora del Espíritu que impulsa a evangelizar; cada miembro del Pueblo de Dios es discípulo misionero” todos llevamos este tesoro… niños y grandes. (cf. Mt 28,19) (EG 119- 120). En el camino de Jesús siempre nos hallamos junto con otros…, no estamos solos, somos comunidad en camino y deseamos vivir esta nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría de Jesús Resucitado.
Tu corazón y el de cada agente pastoral sabe que no es lo mismo la vida sin Él; entonces eso que descubriste, eso que te ayuda a vivir y que te da una esperanza, eso es lo que necesitás comunicar a los niños. Por supuesto que todos estamos llamados a crecer como evangelizadores y en ese sentido, nos urge dejarnos evangelizar constantemente, (EG 121) por los más pequeños, con quienes compartimos esta hermosa misión! Piensen o recuerden que cuando un niño descubrió una cosa Nueva y Buena, o la Buena Nueva es el primero en comunicarlo con frescura y alegría, ¡dejémonos contagiar por ellos!

¡Qué hermoso es tener la capacidad de hallarnos siempre en camino…, en camino para anunciar la alegría de la Vida Nueva en Jesús!