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miércoles, 12 de julio de 2017

El rincón de los Peques

Jesús y mi bautismo

¡Hay tanto por explicar a los pequeños! Nuestra fe es muy rica, llena de signos y gestos. Es importante dar pasos chiquitos, para que los niños de temprana edad puedan llegar a comprenderla.
Los catequistas tenemos que hacernos pequeños para darnos cuenta de aquello que los niños no pueden entender, para no llenarlos de datos que sólo van a memorizar, pero no vivir.
Lo primero que tenemos que tener claro es que, el niño se expresa y aprende a través del juego. Y en lugar de palabras sin sentido y difíciles para ellos,  las imágenes son las herramientas que pueden perdurar en el tiempo.
Y así, como lo hacía mi abuela con sus amigas, con tacitas de porcelana, chocolate caliente y una muñeca,  animarnos a JUGAR AL BAUTISMO.

La propuesta llevará por los menos tres encuentros:

Objetivos:
·         Disfrutar con los compañeros
·         Recordar el bautismo
·         Aprender el sentido del agua y la luz
·         Valorar el rol de los padrinos.
·         Movilizar a las familias.

a.- Le pedimos a los niños fotos de su bautismo para armar una cartelera, así ellos pueden presentar a su familia y sus padrinos.
Podemos charlar sobre el AGUA Y LA LUZ.

El agua: lava, purifica, regenera y es signo de vida. Sin ella no podríamos vivir.
Con el agua del bautismo pedimos a Jesús tener un corazón tan bueno y limpio como el de Él, que siempre hizo cosas buenas.

La luz: ilumina, sin ella  viviríamos en la oscuridad. Jesús es  bueno  como la luz que ilumina nuestra vida. Nos enseña cómo vivir. Pasó  haciendo el bien, y nos  invita a hacer lo mismo, y así nos convertimos  como lucecitas que iluminan y contagian la alegría  a todos los que nos rodean.

b.- Preparamos un  breve diálogo con un títere de nene o nena. Quiere bautizarse y no sabe qué hacer. Entre todos preparamos un bautismo: distribuimos roles: papá, mamá, padrinos, abuelos, parientes y amigos. Todos tienen que participar.
Le preguntamos al sacerdote o seminarista si quiere jugar con nosotros.

c.-Preparamos la fiestita de bautismo: podemos pedirle a las familias que colaboren con algo rico para la hora de la merienda.
Además podemos pedirles que preparen un disfraz o accesorio que identifique cada rol. Sombreros, vinchas, collares, moños etc. para que las familias participen de esta forma del juego.

d.- El día del bautismo: En una pequeña celebración, el sacerdote o el seminarista, dispuesto a jugar, derramará el agua sobre la cabeza del títere, y encenderá la vela para recordar lo aprendido en encuentros anteriores.
No puede faltar la foto grupal que muestre la alegría por todo lo aprendido a través del juego.
Festejamos como lo hizo nuestra familia cuando eligió por nosotros el camino de la luz y la vida.

Para pensar en nuestra tarea les dejo un poema de Miguel de Unamuno, que sin duda alienta mi tarea:


Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad;
vuélveme a la edad aquella
en que vivir es soñar.