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lunes, 23 de noviembre de 2015

El rostro de la misericordia es Jesús


Para conocer y abrirnos a la misericordia de Dios necesitamos poner nuestra mirada y el corazón en la persona de Jesucristo. “La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud.” (MV 8, a)



Queremos celebrar con el corazón bien dispuesto!!

¡El Año de la Misericordia!
El Año de la misericordia fue convocado por el Papa Francisco para celebrar el amor que Dios nos tiene y comprometernos a vivir misericordiosamente con nuestros hermanos.
¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!  (MV 5)
 El lema del Año de la Misericordia: “Misericordiosos como el Padre” (MV 14c), tomado del Evangelio de San Lucas 6,36, propone vivir la misericordia siguiendo el ejemplo de Jesús que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida (cfr. Lc 6,37-38).

Bula de convocatoria “Misericordiae vultus”
La Bula o Carta presentada por el Papa Francisco para la celebración de un Año Santo de la Misericordia es la principal referencia pastoral para dar sentido a este Jubileo.
Pero…
                 ¿Cuándo comienza el Año Santo? El Año de la Misericordia comienza el 8 de Diciembre con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en Roma.
En la Arquidiócesis de Buenos Aires nos uniremos, a esta apertura de la Puerta Santa, en la fiesta de la Virgen Inmaculada el día 8 de Diciembre. La persona y el ejemplo de la Virgen María nos ayudan a recibir y vivir la misericordia con corazón de discípulos misioneros.
El domingo siguiente (III de Adviento) se realizará la apertura de la Puerta Santa en la Catedral de Buenos Aires y se abrirán las puertas de las Iglesias Jubilares, para obtener en ellas el don de la Indulgencia Plenaria.

¿Para qué la Puerta Santa? “Para que, a través de ella, cualquiera que entre pueda experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza”. (MV 3, b). El paso por la Puerta Santa expresa el deseo de encontrarse con la misericordia de Dios Padre.

¿Qué es vivir la Indulgencia? “Vivir entonces la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente. Indulgencia es experimentar la santidad de la Iglesia que participa a todos de los beneficios de la redención de Cristo, para que el perdón sea extendido hasta las extremas consecuencias a la cual llega el amor de Dios. Vivamos intensamente el Jubileo pidiendo al Padre el perdón de los pecados y la dispensación de su indulgencia misericordiosa.” (MV 22). En los templos elegidos como Iglesias Jubilares se puede obtener la Indulgencia Plenaria.

¿Cuáles son las Obras de Misericordia? Las obras de misericordia corporales son: Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y las obras de misericordia espirituales son: Dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a  Dios por los vivos y por los difuntos. El papa Francisco nos pide: “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales.” (MV 15, b).


domingo, 20 de septiembre de 2015

Revista de la misa Arquidiocesana 2015: Formación

Alabado seas mi Señor


«Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. Este hermoso cántico nos recuerda que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»[1](Laudato si’ 1).
Nuestra casa común clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.
Entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). (Cf. Laudato si’ 2).
 Nada de este mundo nos resulta indiferente por eso el Papa Francisco frente al deterioro ambiental global, se dirige a cada persona que habita este planeta para entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común.
Al desarrollar la encíclica el Papa acude a San Francisco como el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior. (Cf. Laudato si’ 9. 10).
Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin la apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo.
La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio. (Cf. Laudato si’ 11).
El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza. (Cf. Laudato si’ 12).
El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, porque tenemos la certeza que las cosas pueden cambiar.
El Papa Francisco nos hace una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta.  Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. (Cf. Laudato si’ 14).
La Carta encíclica LAUDATO SI’, que se agrega al Magisterio social de la Iglesia, nos ayuda a reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta. (Cf. Laudato si’ 15).




[1] Cántico de las criaturas: Fonti Francescane (FF) 263.

miércoles, 29 de julio de 2015

Revista de la Peregrinación: Llevar a Jesús, con María. Todos en comunidad

Francisco nos enlaza al comienzo del Capítulo Primero,  con el mandato de ser una Iglesia misionera recordando las palabras del mismo Jesús: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que les he mandado” (Mt. 28, 19-20) (E.G 19).
Recordemos que esta invitación a contagiar su Amor es personal pero ineludiblemente comunitaria. Jesús mismo nos pide que no sea una tarea individual al enviar a los primeros discípulos de dos en dos (Lc. 10, 1). Ser discípulo de Cristo se entiende siendo misionero y teniendo un corazón comunitario arraigado en la Iglesia.
El Papa nos muestra en la Evangelii Gaudium 5 pasos para dicha tarea. Por otro lado debemos y podemos mirar a la Madre de los Misioneros que fue la primera en llevar a Jesús. Sagrario vivo en búsqueda del necesitado,  la primera en peregrinar con Jesús. Ella, dicho con las palabras de Benedicto XVI, es la primera en hacer la “procesión Eucarística”  desde su humilde casa hasta la alejada vivienda de su prima Isabel.
Desandemos su camino: nuestra querida Madre supo siempre del Amor de Dios. Y aceptó con su vida el gesto de ese Amor que salió a su encuentro y la eligió para ser la Madre del Salvador. Nada había hecho para merecerlo, el Señor la “primereó” (EG. 24) y en Ella, a todos nosotros. Y es así que el mismo amor de Dios en su corazón hizo que ella también primereara a su prima Isabel que la necesitaba aunque no se lo hubiera pedido. Atenta a los demás, sale al encuentro. No justifica su comodidad en su reciente embarazo, sino que acude al pedido silencioso como también lo hiciera en Caná.
Esta situación la conmueve y la mueve a la acción, al servicio concreto. Ella se involucra (EG. 24). Acompaña pero no solamente desde su sentimiento; acompaña misericordiosa y solidariamente con todo su ser. Podríamos utilizar en este momento del camino de la Virgen hacia la casa de su prima, un  “achicar las distancias”. Y lo hace con “mucha paciencia”… y “aguante apostólico”. Y es así que toda su tarea fructifica (EG. 24), da frutos, los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad y fidelidad. (Gal. 5, 22). Esa es la señal de que nuestra pronta respuesta camina por las sendas del Amor de Dios, sus frutos, su fecundidad.
Ante semejante acción del Espíritu Santo, que es en quien debemos apoyarnos, no nos queda más que celebrar y festejar (EG. 24). Como lo anticipó Juan Bautista ya en el vientre de Isabel que, apenas oyó el saludo de la Virgen, “saltó de alegría en su seno” (Lc. 1, 41). Festeja desde las entrañas de su madre la alegría del encuentro con Jesús.
Seguramente en el recuerdo de este camino de la Visitación se nos presentan momentos parecidos en los que podemos identificarnos tanto con la Virgen como pudiéramos hacerlo con Isabel, su prima. 
Y nosotros también al recordarlo, rememorarlo, celebrarlo y hacer partícipes a otros, comenzamos a “extender el bien”, recibido y vivido. “No podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hch. 4, 20)

Y, como no podemos callarlo es que TODOS con MARÍA, LLEVAMOS A JESÚS  en peregrinación a todos los rincones de nuestra ciudad. Así sea.

jueves, 23 de abril de 2015

Revista de Pentecostés: Formación

ALEGRÍA MISIONERA


Cuántas cosas en nuestras vidas cotidianas son el resultado de una recomendación y del entusiasmo del otro en su relato y en la expresión y gestos de su cuerpo al hacerlo. Muchas. Muchísimas veces. Y si no fuera así, no existiría la publicidad organizada.
No se trata que seamos parte de una  publicidad. Se trata de un anuncio, de  una misión. Nuestra misión.
“La alegría del Evangelio es una alegría misionera”  (EG 21) dice Francisco en su Encíclica Evangelii Gaudium que este año estamos releyendo con ojos y corazón nuevos en la búsqueda de pistas para mejorar nuestra tarea y nuestra vida de cristianos, amigos y testigos de Cristo. Y continúa alentándonos compartiendo la vivencia de todos los que alguna vez la anunciamos. Esa alegría es una alegría que se renueva en el mismo hecho de anunciarla y de compartirla.
El Papa para evocarnos esta experiencia toma el texto de San Lucas (Lc. 10,17) en el que los “discípulos regresan de la misión llenos de gozo”. Cuanto de esto lo experimentamos nosotros al volver de nuestras tareas pastorales e incluso de las misiones especiales en los tiempos fuertes, como en las misiones que se llevaron adelante para el anuncio de la Pascua, por ejemplo en nuestra Ciudad de Buenos Aires. Y agrega “porque la alegría es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto”.
Así es. Pero para ello hay que “salir de sí y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá” (EG 21) ¿Cómo? “Primereando” sin temores, “tomando la iniciativa al ejemplo del Señor que nos primereó en el Amor” ( EG 24), que achicó las distancias tomando la naturaleza humana, humillándose, enviándonos y compartiendo el Amor del mismo Dios, su Espíritu Santo.
¿Y qué hacemos con los temores, los miedos? Desde los primeros discípulos hasta nuestros días, vamos venciendo los miedos. No por temerarios voluntariosos o inconscientes, sino porque confiamos en Jesús, en su Palabra, en la Gracia de Dios. “En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero” y continúa Francisco diciéndonos que “todo cristiano es misionero en la medida que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús”. ( EG 120)
No implica que no nos formemos, agrega párrafos más adelante, sino que en este anuncio los demás nos evangelizan constantemente también a nosotros. (EG 121)
Los que nos encontramos con el rostro amoroso de Jesús en los diferentes caminos que Dios haya aprovechado para su muestra de amor incondicional e infinito son muy variados, sabemos que “la vida no es lo mismo sin Él”. Eso es lo que urge comunicar al otro. Ese descubrimiento. Esa alegría. Ese amor no puede callarse. No por mérito propio. Por el de Jesús y por su Santo Espíritu que nos regala esa alegría como uno de sus frutos. (Gal. 5-22).
“Hoy…la Iglesia quiere vivir una profunda renovación misionera” que consiste en “llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los más cercanos como a los desconocidos”. (EG 127) Llevar este anuncio  de “ formas tan diversas” y creativas (EG 129) pero primordialmente a través del diálogo en el “que escuchemos las alegrías, esperanzas, inquietudes por sus seres queridos y tantas cosas que llenan el corazón” (EG 128) es parte de nuestra tarea.
Pero sin olvidar lo central del mensaje a través de “una actitud humilde y testimonial”  (EG 128) de la alegría por el Amor de Dios en su paso por nuestras vidas y en la historia de la humanidad, recordando que el anuncio es “tan rico y profundo que siempre nos supera”. (EG 128)
“El diálogo es mucho más que la comunicación de la verdad” sino “el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre los que se aman por medio de las palabras” (EG 142). Implicaría darse mutuamente en ese diálogo.
Si llevamos la alegría del Espíritu Santo y nos sabemos llenos del Amor de Dios no podemos dejar de repartirla por todos lados y a cada momento. Porque podemos decir junto con Juan que:
 Lo que hemos visto y oído,
se lo anunciamos también a ustedes,
para que vivan en comunión con nosotros.
Y nuestra comunión es con el Padre
y con su Hijo Jesucristo.
Para que nuestra alegría sea completa
les escribimos esto.
1 Jn 1, 3 – 4

El Espíritu Santo nos llene el corazón en este Pentecostés y nos renueve una vez más para poder multiplicar y repartir la alegría del Amor y la Fidelidad de Dios que nos acompaña y cumple su Palabra a favor de nosotros.

Nos unimos como Iglesia  en la oración vigilante de los cristianos en las diferentes vigilias y a la actitud orante constante de nuestro papa Francisco.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Revista Semana Santa: Formación

En el transcurso de este año que comienza nos inspirará, de un modo especial, la Evangelii Gaudium. Por eso nos apoyaremos y desarrollaremos algunos puntos de esta hermosa exhortación apostólica de Francisco.
Seguramente ya la habrán leído, pero creemos que siempre puede aportarnos algo más otros recortes de lectura, y el enfoque  o motivación especifica, con el que nos acerquemos al documento.

Así nos sucedió cuando retomamos el texto para compartirlo con ustedes en este tiempo litúrgico. Encontramos:

“Hay cristianos cuya opción parece ser una Cuaresma sin Pascua” (EG.6) y el Papa nos aclara, luego, que él es consciente de que la alegría “se adapta y se transforma” (EG.6). Que “aún en medio de las peores angustias” (EG.6) que podemos atravesar sabemos que ese sentimiento de alegría “permanece como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado” (EG. 6).
Y este es un punto que puede servirnos para la reflexión personal y que, también, merece  ser guardado en el corazón, para rumiar y rezar estas palabras.

Compartimos con ustedes, entonces, algunas cuestiones que aparecieron y que continuamos descubriendo en las primeras páginas del documento:

           …“Porque con Jesús siempre nace y renace la alegría”… (EG. 1)

Si nos reencontramos – suponemos que ya tuvimos cada uno de nosotros un primer encuentro – con Jesús, podemos beber otra vez de “la fuente del rebosante corazón” del mismo Cristo, y  esa  alegría será mucho más que una información guardada en la mente y que va perdiendo la fuerza para mover el propio corazón e inquietar al de quienes nos rodean. ¿Quién no desea sentir y vivir semejante alegría de amor en su ser?

Cada uno de nuestros chicos, como toda persona, necesita ENCONTRARSE CON CRISTO. Encontrarse con la alegría de “saberse”, pero sobre todo, de sentir que ES INFINITAMENTE AMADO.

Pero puede suceder, que después de varios años de comunicar esta alegría, busquemos “excusas y reclamos” (EG.7). Es bastante común escuchar que… la vida se complica y que la alegría de amar y de ser amado por Jesús va perdiendo su brillo para quedar, poco a poco, en un segundo plano.

Suele decirse que en el problema mismo se encuentra la solución.

Analicemos qué es característica de la alegría -- como de la vida misma (agreguemos que también sucede los mismo con el amor) -- que se “acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad” (EG.10). Entonces podemos decir que el verdadero problema es que las dificultades vayan cobrando un primer plano absoluto en nuestras vidas, sin Dios, sin Jesús, sin “una secreta pero firme confianza” (EG.6) en Él. Y sucede, entonces, que ya no sentimos la alegría del encuentro con la persona de Jesús porque ya lo alejamos. No invocamos ni evocamos y, ni siquiera la recordamos, en algunos casos, esa alegría; y dejamos que muera olvidada y sin alimento en un rincón del corazón.

Pero si, contrariamente, con esfuerzo espiritual de nuestra parte y con la Gracia de Dios que nunca debemos dejar de pedir, ante las adversidades diarias o temporales, hacemos “memoria del amor de Dios en nuestra vida”seguramente y aunque sea como un suspiro, diremos las palabras de nuestra Madre: “Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi Salvador” (Lc 1, 41). Y, hasta esa misma experiencia de memoria de amor,  será comunicada por nuestra boca, por nuestras manos, por nuestros pies, por nuestros ojos…  incluso en ese tiempo de sembrar entre lágrimas.

“Los apóstoles jamás olvidaron el momento en que Jesús les tocó el corazón: “era alrededor de las cuatro de la tarde” (Jn 1, 39), (EG.13)”. No lo olvidemos nosotros. Jesús, su Gracia, su Amor, hacen el resto: “Él nos amó primero” (1 Jn 4, 19), (EG.12).
No hay “horizonte más bello” (EG.14) que  ese,  para vivir y  para mostrarles a nuestros chicos y a quienes se detengan unos segundos en nosotros. No hay “banquete más deseable” (EG.14).

Tenemos otra vez la oportunidad de este encuentro amoroso con Dios en el camino especial que la Cuaresma y la Pascua nos proponen.

Que nuestro corazón, el de cada uno de nosotros, pueda ser sensible, estar abierto, con sencillez para dejarnos encontrar y abrazar por el mismo Jesús.  Y si la aridez del momento que nos toca vivir no lo permitiera, busquemos y pidamos que nuestro corazón sea memorioso (que no es poca cosa).

martes, 2 de diciembre de 2014

Revista Navidad 2014: Nos preparamos

En el subsidio del año pasado trabajamos los personajes del Adviento, este material puede hacerse presente cada año ya que contiene ese camino hacia la Navidad concretado en personas  reales y fundamentales para acompañarnos en este recorrido.

¿Cómo llevarlo a cabo? Todos necesitamos una preparación para una fiesta. De esta manera nos preocuparemos  por elegir el lugar, decorarlo, buscar la música, la comida, los regalos, la ropa….
Pero claro, en el caso de los chicos esta tarea siempre la hace la mamá o los mayores. Ellos sólo preguntan si van a ir otros chicos, los primos, amigos, para jugar y divertirse.
Sin embargo, los chicos saben preparar fiestas cuando están bien orientados y podemos verlo en los actos escolares o en las muestras de los proyectos que realizan.

Y si encima están motivados por la alegría de la Navidad, por su belleza y grandeza, por su “ser lugar privilegiado para los niños”, pueden hacer cosas grandes y hermosas.

Prepararse será un hacer enfocado en dos direcciones:

Ø Un hacer para adentro
Ø Un hacer para afuera.

Un hacer para adentro:  Ese hacer para adentro significa preparar el corazón. Tarea de los catequistas y animadores. Podemos concretarlo en varias acciones:
1. Una convivencia (más tipo retiro)
2. Una adoración al Santísimo
3. Una hora de oración  con recursos significativos, como pasar una película. Contar historias. Pasar un power con todas las fotos que encontremos sobre el Pesebre

Un hacer para afuera: Será preparar la Navidad para invitar y con-mover a los demás.

1. Organizar ferias navideñas
2. Preparar Pesebres vivientes
3. Organizar concursos de pesebres
4. Ofrecer talleres para construcción de adornos y regalos
5. Organizar una “misión-Navidad” con mucho entusiasmo
6. Preparar acciones para los más chiquitos (tarde de cuentos, de dramatizaciones- de películas)
7. Formar coros para cantar villancicos por el barrio
8. Organizar un recital navideño

COMENCEMOS CON EL HACER PARA ADENTRO:

1ra ACTIVIDAD PARA PREPARAR EL ADENTRO:CONVIVENCIA  LLEGA JESÚS

-Nos reunimos en la parroquia o en un lugar abierto (de ser posible)
-ambientamos, previamente, cuatro lugares o espacios:

· (espacio de la Anunciación) Una sala, no muy grande en donde pondremos una silla, una mesa con masa de sal encima, algunos cacharros, un manto celeste sobre la silla y unas plumas en el piso
· (espacio de la visitación) Esto puede ser al aire libre, dos sillas, con un mando encima de cada uno y sobre las sillas una ecografía en cada una, y un cántaro tirado en el piso.
· (espacio del Pesebre) con todo lo que se les ocurra, un cajoncito de verdulería con paja, muchas pajas por el piso, algunas madreras (tipo palet de la calle) puesta a manera de corral
· Un lugar con zapatos y regalos; una estrella encima y huellas de herraduras.
· EN CADA UNO DE ESTOS LUGARES HABRÁ ;música acorde (recuerden que el Padre Néstor tiene músicas para cada momento) una Biblia abierta en el texto correspondiente y también  hojas y marcadores o lápices para que los chicos dibujen)

Primer momento

Después de saludarnos explicamos que este día será de preparación para recibir la noticia más linda del mundo y que para prepararse no hace falta salir a hacer compras, porque el corazón se llena con cosas que no se venden, sino que son regalos de Dios.
Damos las consignas de cómo pasar y qué hacemos en cada lugar. Tenemos 15 minutos en cada uno.

Dividimos el grupo en cuatro e irán pasando por los cuatro lugares: en cada uno podrán escuchar la Palabra y comentar con el catequista que esté a cargo del lugar, y luego dibujar o escribir algo sobre lo que allí sucedió.

Segundo momento

Después de un tiempo libre y un desayuno, trabajaremos sobre una canción (elegida entre varias navideñas, tiene que ser interesante en su contenido como por ej: “Ternura de Navidad” de Alejandro Mayol)

RE                        SOL           RE
Un niño berrea en la noche oscura
                    SOL             LA7      RE
la historia madura se ha partido en dos
                            MIm        LA7      RE
y un buey y un burrito retienen su aliento
                            SOL                LA7   RE
frente al Dios con Hambre que recién nació
                         SOL          LA7      RE
Y una Madre Virgen le ofrece su pecho
                SOL         LA7    RE
ofrece su leche al Verbo de Dios
                        SOL                             RE
Y acuna en sus brazos el Misterio inmenso
                            LA7               RE
Al Dios que en su seno rostro le tejió

Rosado entre pajas sonríe el niñito
regalo de carne que Dios nos dejó
Y un buey y un burrito contemplan absortos
al Dios que se duerme después que mamó
Y una madre Virgen lo vela en sus sueños
aparta la paja que pueda pinchar
Conserva tu sangre ser de mis entrañas
Hay tiempos y tiempos mejor no pensar

El puente de carne dormita en pañales
Amor hecho abrazo entre el hombre y Dios
La estrella cansada concluye su viaje
con guiños de luces al verlo al Señor
Reyes y Pastores tomadas las manos,
bailan una ronda con María y José
No hay ricos ni pobres juntito al Pesebre
todos son hermanos del Dios de Belén.

Pero puede ser cualquier otra: lo importante es que también la aprendan

También pueden ver este poema y analizarlo junto con los catequistas. Cada grupo puede ilustrar una de las estrofas para colocarlas en la cartelera parroquial:

Del cielo bajó el amor
en una noche de frío
como la flor del rocío
cayendo sobre otra flor.
Aquella noche pasaron
cosas que nunca se vieron;
las estrellas florecieron
y las flores alumbraron;
las bestias se humanizaron
y hubo un parto sin temor;
un gran Rey se hizo pastor
y un pastor se hizo cordero,
y en ese dulce entrevero
del cielo bajó el amor.

Nada se puede igualar
a un milagro verdadero;
él vuelve plata el lucero
y dulce el agua del mar.
Milagro es poder parar
el tiempo, la sangre, el río
y hacer Dios su labrantío
en el pobre barro humano
y dar trigo del verano
en una noche de frío.

Brillaba la noche aquella,
y ardía como ninguna
porque esa noche la luna
al sol encerraba en ella...
Vino como una doncella
temblando de amor el frío
sobre la escarcha del río
donde el hielo se quemaba,
como la flor del rocío.

Flor del rocío caía
sobre el cáliz de una rosa.
¡Qué lluvia tan silenciosa
y el cielo entero llovía!
De este modo se cumplía
la promesa del Creador
de pagarnos con amor
todo el dolor que le dimos.
Y ésa fue la flor que vimos
cayendo sobre otra flor.

Glosa de amor, de Juan Oscar Ponferrada

Tercera Actividad

 ALMUERZO COMPARTIDO - TIEMPO LIBRE

Cuarta Actividad

CELEBRACIÓN

Ambientamos con los chicos un lugar Pesebre, ponemos perfumes, música y el cajoncito con pajas vacío.

Leemos: Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 1-14

En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:«¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por Él”

RECURSO: puede aparecer un títere de angelito que le cuente a los chicos que esta historia es tan maravillosa que sigue sucediendo, Jesús sigue naciendo. Sólo que hoy el lugar de los ángeles lo tienen los misioneros. Así que si están de acuerdo les va a regalar una pluma a cada uno de los que se comprometan a anunciar esta buena noticia a todos los que puedan.

ORACIÓN DE COMPROMISO

Señor Jesús, quiero ser ángel esta Navidad para anunciar al  mundo tu nacimiento y así la gente crea y pueda ser feliz. Amén

GESTO: cantamos la canción que aprendimos y recibimos un pequeño cuenco a manera de pesebrito vacío para tener cerca nuestro y así esperar a Jesús con alegría.


2da ACTIVIDAD PARA PREPARAR EL ADENTRO: ADORACIÓN AL SANTÍSIMO


·         Invitamos a los chicos y a sus padres a una adoración al Santísimo
·         Preparamos el templo con música navideña
·         Ponemos un pesebre vacío justo debajo de donde se pondrá la custodia con el Santísimo Sacramento
·         Recurso: un electrocardiograma muy ampliado, o dibujado, para que lo puedan ver todos

CHARLA PREVIA

Catequista 1:
Saben chicos, yo siempre quise ver mi corazón,  ese espacio que nos cuentan siempre que tenemos, ese donde están los seres queridos que ya no están, ese que nos dicen que es de dónde nos sale el amor, el que se pone chiquito cuando dejamos de querer, cuando hacemos mal a alguien, el que se pone inmenso cuando amamos. Ese corazón quiero ver. El que me dicen que allí está Dios.

Viene otro catequista con la solución:

Ya sé, tengo la solución, mirá lo que conseguí (trae un larguísimo electrocardiograma, tamaño de ancho como la hoja de resma y unas diez, por lo menos, pegadas.

Catequista 1:
A ver, es como un camino, a veces más alto a veces más bajo, pero, mirá cuál será el amor, y dónde está mi abuelito que se fue al cielo y está en mi corazón, y de dónde sale la emoción, es todo igual, y, dónde está Dios y Jesús y la Virgen María?

Catequista 2:
y…no sé deben estar por allí entre todas esas rayitas….

Catequista 1:
no acá no se ve nada.

Sacerdote: A ver qué pasa, yo tampoco vi el corazón donde está Jesús, pero sí puedo ver un lugar que es Jesús, entonces si lo vemos, podemos ver nuestro corazón. Jesús es el Pan de Vida, vamos a mirarlo porque es mirar nuestro corazón con lo más hermoso que tiene: Jesús.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSMO, PIDIENDO SILENCIO, PONIENDO SÓLO UNA LUCECITA QUE LO ILUMINE Y CONTÁNDOLE A LOS CHICOS QUE:

 En cada Navidad nuestro corazón se tiene que hacer pesebre para recibirlo, entonces mientras lo miramos tratamos de sacar todo lo que no es importante en el corazón para que nada lo moleste.

-ratito de silencio
-ratito de canciones


Oración:

Querido Jesús llená mi corazón con la belleza y ternura de tu vida.


Sería buenísimo que cuando nos vayamos nos llevemos una foto del santísimo en ese día, en los celus de los papis o por mail o en  copia blanco y negro


3ra actividad para preparar el adentro:

 Nos reunimos para ver la película “el Nacimiento”,   u otra, o un lindo power con imágenes bellas, puede ser de la artista plástica Brady Barth, que son bellísimas
Luego hacer un cine debate
Cerramos con una oración y un compromiso: preparar el pesebre en nuestro corazón.
  
ATENCIÓN!!! IMPORTANTE: para preparar el afuera, pueden bajar el subsidio del año 2005,  tiene muchas actividades para realizar.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Revista Misa Arquidicesana 2014: El corazón

¿Qué decimos cuando decimos “corazón”?
Pensamos en el 14 de febrero y en esa nueva tradición que importamos de los países del norte celebrando a San Valentín. 
Vemos que el corazón es símbolo y signo del amor, del amor humano, específicamente el amor de pareja, el que une, el que hace “uno” a dos personas. Luego, ese signo se amplía a todo el amor. Los chicos lo dibujan en las tarjetas para sus padres, sus docentes, sus amigos…
¿De dónde viene la tradición? Siendo el corazón un órgano indispensable como tantos otros, ¿Por qué en todo caso no lo es el cerebro, que piensa y reflexiona, analiza y decide? Quizás justamente por eso, porque el corazón no piensa, es incontrolable, reacciona ante cualquier emoción sin que podamos hacer nada para detenerlo.
Quizás porque es esa voz interior, la única que se dice en el vientre materno, la última que se escucha al final de la vida.
Pero veamos de dónde nos viene la imagen del corazón en la Biblia.

EL CORAZÓN  Y LA PALABRA DE DIOS

Para el pueblo judío resultaba muy abstracto pensar  el “ruaj”, ese viento de Dios que permanece en nosotros y nos da la vida, Su vida, eso de Él que nos hace diferentes de los otros seres. Por otro lado el alma, “pneuma” para los griegos, también corresponde a una realidad muy abstracta. Conforman ambas una sola realidad con dos aspectos diferentes Viento de Dios y Alma. La imagen que pusieron para albergarlas fue precisamente el CORAZÓN. Ese lugar donde Dios nos habita y donde luchan nuestras emociones, lo mejor y lo peor  de nosotros.
El corazón, es sobre todo, entonces, lo que marca la diferencia: el lugar de Dios, espacio que debemos cuidar, alimentar, reparar, proteger, enriquecer especialmente y con afán, porque desde allí podemos ser lo que Dios se propone para nosotros. Porque podemos hacer de él un castillo desde donde Dios nos habite totalmente y nos lleve de la mano.

La palabra "corazón" aparece 873 veces en la Biblia, "corazones" aparece 88. Aquí hay algunos ejemplos que nos ayudan a captar su significado.

Antiguo Testamento

 Proverbios 4, 23
“Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; Porque de él brotan manantiales la vida

Génesis 6, 5-6 
Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahveh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.

Éxodo 8,15
Dijeron los magos a Faraón: «¡es el dedo de Dios!» Pero el corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó, como había dicho Yahveh.

Éxodo 31,6
En el corazón de todos los hombres hábiles he infundido habilidad para que hagan todo lo que te he mandado.

Deuteronomio 4, 29
Desde allí buscarás a Yahveh tu Dios; y le encontrarás si le buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.

Deuteronomio 4, 39
Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahveh es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.

Deuteronomio 6, 5-6
Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.

Deuteronomio 8, 2
Acuérdate de todo el camino que Yahveh tu Dios te ha hecho andar durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, probarte y conocer lo que había en tu corazón

Deuteronomio 15, 7
Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Yahveh tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre

1Reyes 8, 58
Que incline nuestros corazones hacia él para que andemos según todos sus caminos y guardemos todos los mandamientos, los decretos y las sentencias que ordenó a nuestros padres.

Isaías 61,1
El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí,
por cuanto que me ha ungido Yahveh.
a anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado,
a vendar los corazones rotos;
a pregonar a los cautivos la liberación,
y a los reclusos la libertad

Jeremías 32, 40
Les pactaré alianza eterna - que no revocaré después de ellos - de hacerles bien, y pondré mi temor en sus corazones, de modo que no se aparten de junto a mí.

Ezequiel 11, 19
Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

Ezequiel 36, 26
Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

Nuevo Testamento

Mateo 5, 8
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Mateo 6, 21
Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Mateo 11, 29
Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras

Mateo 15,8
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

Lucas 2, 19
María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.

Lucas 2, 51
Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

Lucas 6, 45
El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.

Juan 14, 27
Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.

Efesios 3,17
…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, sean plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

¿CÓMO HABLA EL CORAZÓN?

El corazón se expresa a través del cuerpo y todos los sentidos. Ama u odia mediante cualquier gesto: mirar, dar, acariciar, besar, alentar, estimular, sanar, dar alegría, caminar con otros; o bien: pegar, ofender, maltratar…….
Manos, pies, cerebro, boca, ojos, todo está al servicio del corazón. Y cuando un corazón se sabe habitado por Jesucristo, lo deja hacer, y entonces, son Sus manos, y Sus miradas, Sus palabras las que salen de nuestro corazón.

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Esta devoción que nos viene desde el año 1673, no es otra cosa que un regalo amoroso de Jesús que quiso, por medio de Santa Margarita, hacerse visible a todos para mostrarnos cuánto nos ama, cómo arde su corazón, y cuántas espinas tiene por los que aún no lo conocen o lo desprecian. Ese corazón se hace uno con el nuestro cuando lo amamos, también su fuego y sus espinas, esas espinas que nos pinchan para salir a misionar, para llevar su amor, para contagiar su amor.
Sepamos qué le dijo Jesús a Margarita:

Margarita, muéstrales mi corazón a todos cuantos puedas, porque a aquellos que quieran acompañarme, les prometo:

á  Les daré todas las gracias que necesiten para seguirme.
á  Les daré paz a sus familias.
á  Les consolaré en sus penas.
á  Seré su refugio durante toda su vida hasta el final.
á  Derramaré abundantes bendiciones para todos sus emprendimientos.
á  Los pecadores encontrarán en este corazón un océano de misericordia.
á  Las almas tibias se volverán ardientes con el fuego de mi amor.
á  Las almas fervorosas harán rápidos progresos en su camino de perfección.
á  Bendeciré las casas donde tengan expuesta mi imagen.
á  A aquellos que se ocupen de misionar y evangelizar para la salvación de las almas les daré el don de mover los corazones más duros.
á  Grabaré para siempre en mi corazón los nombres de aquellos que propaguen mi devoción.
á  Y te prometo, en la excesiva misericordia de mi corazón que mi amor concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, que no morirán sin mi gracia, estaré a su lado y mi corazón divino será su refugio en aquel último momento.

Después que Jesús habló, no había ya nada que decir, pero sí había que hacer, había que hacer conocer ese corazón a todo el mundo, y esta humilde Margarita lo hizo, después de 400 años lo seguimos anunciando y amando. Nos pide que lo amemos amando a los hermanos, llevándole su fuego, contándole sus latidos, diciéndoles a todos cuánto los ama, pidiéndoles su amor para dar.
Seamos Margaritas con ella, deshojémonos de amor para amar, y digamos cada mañana al despertar: Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.


Rezar con los chicos ante el Sagrado Corazón de Jesús y pedirle que nos contagie todo su amor, es quizás uno de los caminos más rápidos para cambiar el propio corazón, para hacer de él un lugar para todos los hermanos, como es el de Jesús: amparo, amor para nosotros y amor para dar.