lunes, 8 de septiembre de 2014

Revista Misa Arquidicesana 2014: El corazón

¿Qué decimos cuando decimos “corazón”?
Pensamos en el 14 de febrero y en esa nueva tradición que importamos de los países del norte celebrando a San Valentín. 
Vemos que el corazón es símbolo y signo del amor, del amor humano, específicamente el amor de pareja, el que une, el que hace “uno” a dos personas. Luego, ese signo se amplía a todo el amor. Los chicos lo dibujan en las tarjetas para sus padres, sus docentes, sus amigos…
¿De dónde viene la tradición? Siendo el corazón un órgano indispensable como tantos otros, ¿Por qué en todo caso no lo es el cerebro, que piensa y reflexiona, analiza y decide? Quizás justamente por eso, porque el corazón no piensa, es incontrolable, reacciona ante cualquier emoción sin que podamos hacer nada para detenerlo.
Quizás porque es esa voz interior, la única que se dice en el vientre materno, la última que se escucha al final de la vida.
Pero veamos de dónde nos viene la imagen del corazón en la Biblia.

EL CORAZÓN  Y LA PALABRA DE DIOS

Para el pueblo judío resultaba muy abstracto pensar  el “ruaj”, ese viento de Dios que permanece en nosotros y nos da la vida, Su vida, eso de Él que nos hace diferentes de los otros seres. Por otro lado el alma, “pneuma” para los griegos, también corresponde a una realidad muy abstracta. Conforman ambas una sola realidad con dos aspectos diferentes Viento de Dios y Alma. La imagen que pusieron para albergarlas fue precisamente el CORAZÓN. Ese lugar donde Dios nos habita y donde luchan nuestras emociones, lo mejor y lo peor  de nosotros.
El corazón, es sobre todo, entonces, lo que marca la diferencia: el lugar de Dios, espacio que debemos cuidar, alimentar, reparar, proteger, enriquecer especialmente y con afán, porque desde allí podemos ser lo que Dios se propone para nosotros. Porque podemos hacer de él un castillo desde donde Dios nos habite totalmente y nos lleve de la mano.

La palabra "corazón" aparece 873 veces en la Biblia, "corazones" aparece 88. Aquí hay algunos ejemplos que nos ayudan a captar su significado.

Antiguo Testamento

 Proverbios 4, 23
“Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; Porque de él brotan manantiales la vida

Génesis 6, 5-6 
Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahveh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.

Éxodo 8,15
Dijeron los magos a Faraón: «¡es el dedo de Dios!» Pero el corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó, como había dicho Yahveh.

Éxodo 31,6
En el corazón de todos los hombres hábiles he infundido habilidad para que hagan todo lo que te he mandado.

Deuteronomio 4, 29
Desde allí buscarás a Yahveh tu Dios; y le encontrarás si le buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.

Deuteronomio 4, 39
Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahveh es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.

Deuteronomio 6, 5-6
Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.

Deuteronomio 8, 2
Acuérdate de todo el camino que Yahveh tu Dios te ha hecho andar durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, probarte y conocer lo que había en tu corazón

Deuteronomio 15, 7
Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Yahveh tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre

1Reyes 8, 58
Que incline nuestros corazones hacia él para que andemos según todos sus caminos y guardemos todos los mandamientos, los decretos y las sentencias que ordenó a nuestros padres.

Isaías 61,1
El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí,
por cuanto que me ha ungido Yahveh.
a anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado,
a vendar los corazones rotos;
a pregonar a los cautivos la liberación,
y a los reclusos la libertad

Jeremías 32, 40
Les pactaré alianza eterna - que no revocaré después de ellos - de hacerles bien, y pondré mi temor en sus corazones, de modo que no se aparten de junto a mí.

Ezequiel 11, 19
Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

Ezequiel 36, 26
Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

Nuevo Testamento

Mateo 5, 8
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Mateo 6, 21
Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Mateo 11, 29
Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras

Mateo 15,8
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

Lucas 2, 19
María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.

Lucas 2, 51
Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

Lucas 6, 45
El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.

Juan 14, 27
Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.

Efesios 3,17
…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, sean plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

¿CÓMO HABLA EL CORAZÓN?

El corazón se expresa a través del cuerpo y todos los sentidos. Ama u odia mediante cualquier gesto: mirar, dar, acariciar, besar, alentar, estimular, sanar, dar alegría, caminar con otros; o bien: pegar, ofender, maltratar…….
Manos, pies, cerebro, boca, ojos, todo está al servicio del corazón. Y cuando un corazón se sabe habitado por Jesucristo, lo deja hacer, y entonces, son Sus manos, y Sus miradas, Sus palabras las que salen de nuestro corazón.

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Esta devoción que nos viene desde el año 1673, no es otra cosa que un regalo amoroso de Jesús que quiso, por medio de Santa Margarita, hacerse visible a todos para mostrarnos cuánto nos ama, cómo arde su corazón, y cuántas espinas tiene por los que aún no lo conocen o lo desprecian. Ese corazón se hace uno con el nuestro cuando lo amamos, también su fuego y sus espinas, esas espinas que nos pinchan para salir a misionar, para llevar su amor, para contagiar su amor.
Sepamos qué le dijo Jesús a Margarita:

Margarita, muéstrales mi corazón a todos cuantos puedas, porque a aquellos que quieran acompañarme, les prometo:

á  Les daré todas las gracias que necesiten para seguirme.
á  Les daré paz a sus familias.
á  Les consolaré en sus penas.
á  Seré su refugio durante toda su vida hasta el final.
á  Derramaré abundantes bendiciones para todos sus emprendimientos.
á  Los pecadores encontrarán en este corazón un océano de misericordia.
á  Las almas tibias se volverán ardientes con el fuego de mi amor.
á  Las almas fervorosas harán rápidos progresos en su camino de perfección.
á  Bendeciré las casas donde tengan expuesta mi imagen.
á  A aquellos que se ocupen de misionar y evangelizar para la salvación de las almas les daré el don de mover los corazones más duros.
á  Grabaré para siempre en mi corazón los nombres de aquellos que propaguen mi devoción.
á  Y te prometo, en la excesiva misericordia de mi corazón que mi amor concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, que no morirán sin mi gracia, estaré a su lado y mi corazón divino será su refugio en aquel último momento.

Después que Jesús habló, no había ya nada que decir, pero sí había que hacer, había que hacer conocer ese corazón a todo el mundo, y esta humilde Margarita lo hizo, después de 400 años lo seguimos anunciando y amando. Nos pide que lo amemos amando a los hermanos, llevándole su fuego, contándole sus latidos, diciéndoles a todos cuánto los ama, pidiéndoles su amor para dar.
Seamos Margaritas con ella, deshojémonos de amor para amar, y digamos cada mañana al despertar: Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.


Rezar con los chicos ante el Sagrado Corazón de Jesús y pedirle que nos contagie todo su amor, es quizás uno de los caminos más rápidos para cambiar el propio corazón, para hacer de él un lugar para todos los hermanos, como es el de Jesús: amparo, amor para nosotros y amor para dar.

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