miércoles, 29 de julio de 2015

Revista de la Peregrinación: Encuentros

Podemos comenzar nuestro encuentro haciendo cantos que conozcamos a la Virgen (a modo de popurrí, guerra de canciones…inventar estribillos…)
Organizados los chicos en grupos según la realidad de la comunidad y si tenemos armadas unas lindas, grandes y vistosas láminas con distintos acontecimientos de la vida de María podemos proponerles un juego.
Aquí va una sugerencia de dibujos posibles…

·        Tener todos los dibujos mezclados y ordenarlos cronológicamente….según fueron sucediendo los hechos.
·        Tener los dibujos por un lado y tarjetas que nombren los acontecimientos  por otro y relacionarlos.
·        Tener carteles con los misterios del rosario GOZOSOS, DOLOROSOS, GLORIOSOS, LUMINOSOS y colocar los dibujos donde correspondan…

Entre todos compartimos:
¿Por qué queremos tanto a la Virgencita?
¿Cuándo le rezamos? ¿Qué le pedimos, por qué confiamos tanto en ella?
En casa ¿hay alguna imagen, alguna vez le encendemos una vela, quiénes rezan delante de ella?

Nos encontramos con la Palabra:
Leemos una canción que le cantó a Dios cuando fue a visitar a su prima Isabel. Lucas 1, 46- 50.
Celebramos muchas fiestas de María, su nacimiento, cuando el ángel le anuncia que será la madre de Jesús, la visita a su prima cuando se entera que está embarazada…y también el regalo que Dios le hizo de estar junto a Jesús en el cielo en cuerpo y alma. Esta fiesta es la Asunción de la Virgen, el 15 de agosto.
Sí!! como ella dijo todos la llamamos feliz, porque  le creyó a Dios siempre.  Ella nos avisa que vale la pena creer y esperar. Ella nos va a llevar al cielo para vivir para siempre junto a Jesús y a todos los que amamos mucho.
Como María no podemos guardarnos el amor, ni esta Buena Noticia. Vamos a agradecérselo y a compartirlo con otros.
Esta puede ser una ocasión para comenzar la visita de la Virgen por las casas de las familias…podemos preparar la imagen de la Virgen con algunas guirnaldas, una cajita para trasladarla, armar un cuaderno para anotar las oraciones de los que la reciben, preparar tarjetas con frases y dibujos….

Rezamos juntos
Nos reunimos alrededor de una imagen de la Virgen, encendemos una vela, colocamos algunas flores y le rezamos juntos. A cada oración cantamos (un estribillo que sepamos todos). Terminamos rezando un Ave María.


Otras sugerencias: Preparar una procesión sencilla, con cantos, porras, intenciones y con la compañía de las familias, los abuelos y vecinos dar una vuelta manzana alrededor del templo, de la escuela…
Recoger intenciones entre los vecinos, familiares, amigos y traerlas al próximo encuentro. Dejarles una estampa como regalo.

En el blog de la Vicaría hay otro encuentro de la Asunción del año pasado.




Revista de la Peregrinación: + Chiquitos

ATENCIÓN: A todos aquellos que comprendan la importancia de acercar a los niños más pequeños a la Iglesia de Jesús, a los brazos de María, y deseen animarse a hacerlo, les pedimos que no duden en hacerlo.
Esta primera edad, desde los 2 ó 3 a los 7 años constituyen la tierra más fértil para sembrar. Por eso esta breve página que aparece en cada subsidio desde hace muchos años. Y si ya están realizando estos encuentros nos gustaría que nos cuenten sus experiencias y manden fotos para compartir y entusiasmar a los demás.

ESTA VEZ… la invitación puede partir como compromiso misionero de los chicos más grandes de catequesis, scouts, A.C.A, infancia misionera, confirmación.
Se les pedirá que inviten y acompañen a sus hermanitos, primos, vecinos al cumpleaños de María (corremos el encuentro para que esté cercano al 8 de Septiembre y así festejamos el cumpleaños de nuestra Madrecita.

Esquema del encuentro:
·         Nos reunimos en el Templo
·         Saludamos (enseñamos esa contraseña que le gusta a Jesús para saludar que es la Señal de la Cruz)
·         Cantamos
·         Explicamos: esta casa no es: un pelotero, una canchita, una casa común, no tiene dormitorios, baños, cocinas… es la casa de Jesús, de María y de todos sus amigos, por eso hay muchos bancos y una mesa muy grande y un lugar muy especial para poner el gran libro de las palabras que Jesús nos quiere decir que se llama Biblia.
·         Hoy la mamá de Jesús, María tiene ganas de salir por el barrio para mostrarles a todos cuánto nos quiere Jesús y cuánto nos ama ella y nos invita a su casa para su cumpleaños.
·         Presentamos una hermosa imagen de la virgen María (estatua, cuadro, ó títere)
·         Podemos llevar, flores, ciriales, velones grandes de goma espuma.
·         Los chicos pueden ir con instrumentos caseros (como cajitas de jugos con arroz adentro y bien pegadas con cinta de embalaje) para ir haciendo percusión, podemos ensayar las canciones antes de salir.
·         Mientras vamos caminando podemos ubicar, previamente, algunos chicos con carteles que vayan diciendo: MARÍA QUIERE QUE CAMINEMOS SALTANDO – MARÍA QUIERE QUE CAMINEMOS SALUDANDO A TODOS - MARÍA QUIERE QUE CANTEMOS adentro-afuera-arriba-abajo…… (buscar en youtube)
·         María quiere que bailemos ESTA ES LA GENTE QUE ALABA AL SEÑOR.
·         VOLVEMOS AL TEMPLO: DRAMATIZAMOS LA LECTURA DEL EVANGELIO “LA VISITACIÓN”, o lo hacemos leyendo la Palabra con imágenes, títeres, muñecas vestidas de época.
·         Le regalamos a María un dibujito (que hacemos en el templo con marcadores)
·         Y, ahora vamos a un salón parroquial a festejar el cumpleaños de la Virgen.
·         No puede faltar una torta, jugos, galletitas y decoración con los dibujitos que hicimos, y con  lo que se les ocurra.
·         Se llevan de souvenir una estampita pegada en una cartulina.

·         Puede haber piñata.

Revista de la Peregrinación: Nuestro Altarcito

En la dulce y confortadora alegría de seguir acompañando a nuestros niños en su caminito espiritual, nos dejamos iluminar en esta ocasión por Santa Teresita de Lisieux , porque como todos los Santos, ella es amiga de Jesús y nos ayuda a custodiar la feliz amistad con él; Teresita en su manuscrito autobiográfico nos cuenta: “siendo demasiado pequeña para asistir al mes de María, me quedaba en casa con Victoria y hacía con ella mis devociones ante mi pequeño altarcito de María, que arreglaba yo a mi manera. Era todo tan pequeño –candelabros, floreros, un mantelito-, y dos cerillas que hacían de velas, bastaban para alumbrarlo. En alguna que otra vez, Victoria me daba la sorpresa de regalarme dos cabitos de vela, pero era raro”[1]. Así vemos cómo ella expresa su amor a María con signos y gestos concretos.

Si tuviéramos la posibilidad de preguntarle a Santa Teresita ¿qué es lo que más te gusta de la Virgen? seguramente escucharíamos lo que tantos niños conservan en su corazón y que son aquellos mismos a quienes acompañamos… ¡que es hermosa!, ¡que me quiere mucho!, ¡que es mi mamá!, ¡que quiere mucho a Jesús!... y así podríamos seguir dejando resonar en nuestro corazón, tantas expresiones y experiencias de ternura y cercanía de María. Estos son los tesoros que la Virgen regala a los más pequeños…, que sin duda son semillas de santidad.

Somos conscientes que  nuestros niños sienten la presencia de María muy cercana, y cuando tienen una imagen o estampita de ella, les surge espontáneamente mirarla con admiración, abrazarla con cariño y ternura o tocarla con atención observando todos sus detalles…; o simplemente imitarla juntando sus manitos para rezar con los ojos cerrados y el corazón orientado a Dios. Con la espontaneidad característica de los más pequeños y con las diversas maneras de expresar su amor, se aferran con total confianza al inmenso cariño que la Virgen les tiene y que les recuerda permanentemente su propia dignidad y condición de ser hijos amados.

¡Qué hermoso! es poder acompañar y trasmitir a nuestros niños el amor y la confianza en la Virgen María, que se expresan en signos de amor concretos, como lo hacía Teresita preparando velitas, flores, un mantelito y un lugar especial que ella llama “mi altarcito de María”; son signos de amor que en su cotidianeidad la hicieron salir de sí misma para ir al encuentro de los hermanos llevando el Tesoro que la Virgen le ayudó a descubrir: Jesús! 
La Virgen María es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo nuestro corazón a la fe con su cariño materno y abriendo nuestro corazón a los hermanos para poder compartir con todos la alegría de ser amigos de Jesús.
Queremos animarnos una vez más, a salir de nosotros mismos y con una mirada atenta descubrir en lo cotidiano tantos altarcitos que son expresión de auténtica fe y profunda confianza en la caricia del  consuelo maternal de la Virgen, que como a San Juan Diego, nos sigue diciendo al oído: «No se turbe tu corazón […] ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?»[2].


[1] Santa Teresa del Niño Jesús. Historia de un Alma. Ed. B.A.C. Madrid 1977.
[2] Nican Mopohua, 118-119.

Revista de la Peregrinación: Para rezar a la entrada o salida del colegio

Proponemos que tengamos el afiche de la Peregrinación y que, al lado o en el mismo afiche aparezca: ¿Cómo? ( y puede salir de un globo de pensamiento /de diálogo del Papa Francisco con la respuesta: pistas o pasos para Llevar a Jesús) Un listado para que lo recuerden y se familiaricen con los términos:
  • Primereando
  • Involucrándose
  • Acompañando
  • Fructificando
  • Festejando
1ª Día Primereando
Leemos del evangelio de Juan:
“Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.  Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor. Nosotros amamos porque Dios nos amó primero.”
Primerear es una palabra que “inventó” nuestro Papa Francisco y que nos dice que tenemos que AMAR PRIMERO como Dios lo hace.
Por eso vamos a pedirle al Señor que nos ayude a poder amar de ese modo y, así salir al encuentro del otro sin esperar a que nos pida ayuda o compañía. Estar atentos nosotros  y acercarnos sin miedo.
Cerremos los ojos y pensemos en algún compañero o alguien de la familia al que notamos que necesita algo y que nosotros podemos ayudarlo. Hagamos el propósito de acercarnos a ellos en algún momento del día de hoy, para brindarle nuestra ayuda.
2ª Día Involucrándose
Leemos del evangelio de Juan:
En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor. Nosotros amamos porque Dios nos amó primero.
Muchas veces dejamos de hacer cosas por miedo a lo que pueda suceder pero que, en realidad, no tenemos ninguna certeza o seguridad de que así  sucederán. Nos pre-ocupamos por fantasías y suposiciones y no nos ocupamos de la realidad que sabemos con certeza que necesita de nuestra acción.
Pongamos en las manos de Jesús lo que nos preocupa y pensemos en algo que sí  nos vamos a ocupar y que sabemos que depende de lo que nosotros podamos hacer: ayudar a un compañero que está solo, explicar algo que otro chico no entiende y que yo sí  entiendo, ayudar a mamá en la casa porque ella está cansada... para que, así, a través nuestro les llegue la ayuda de Jesús a más gente.
3ª Día Acompañando
María, cuando el ángel Gabriel le anuncia que está embarazada de Jesús, se entera de que su prima Isabel también iba a ser madre, que ya estaba embarazada. Y sale sin demora para ayudarla. Ella, embarazada camina muchos kilómetros para ayudarla.
Y la Biblia dice que:
“María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.” (Lc. 1,56)

María no solamente se involucró, sino que la acompañó en el tiempo en el que Isabel necesitaba de una ayuda especial. Estuvo con ella hasta que Isabel tuvo a su hijo Juan, el Bautista.
Pensemos si, muchas veces, nos sucede que nos cansamos de ayudar a alguien y perdemos la paciencia más rápidamente de lo que es bueno para el otro…
Pidámosle al Señor, a través de nuestra Madre la Virgen María, que nos dé la paciencia y la perseverancia para no cansarnos de ayudar. Y, aprovechemos para ocuparnos, acompañar, a la persona a quien en estos días ayudamos para ver si necesita algo más, aunque más no sea de un abrazo o que le llegue nuestro cariño.
4ªDía Fructificando
Cuando hacemos algo bueno, cuando elegimos el Bien, en lugar de nuestra comodidad sentimos una alegría y una paz particular. Quizás en estos días en los que estamos rezando, pensando y practicando los pasos para llevar a Jesús, podemos haber sentido alguno de los Frutos del Espíritu, así se le llama a lo que el Espíritu Santo nos regala cuando llevamos a Jesús en nuestras vidas.
Escuchemos atentamente cuáles son esos frutos, esos efectos de estar y llevar a Jesús: “Los frutos del Espíritu son caridad, alegría, paz, paciencia, el buen trato, bondad, fidelidad, la tranquilidad y la capacidad de dominar nuestras reacciones"(Gal 5, 22-23 con la traducción del vocablo acorde a la edad de los niños).
Cerremos los ojos y pensemos si sentimos algunos de estos efectos cuando primereamos, nos involucramos y acompañamos a alguien en estos días (pueden leerse otra vez). Pidámosle al Señor que acreciente estos efectos en nuestro corazón para que nos dé más ganas de seguir haciendo el bien y de que todos conozcan el Amor de Jesús.
5° Día Festejando
Cuando llevamos a Jesús en nuestros corazones y hacemos todo lo que el Papa nos va mostrando como un camino a seguir nos sucede lo que le pasó a Juan el Bautista el primo de Jesús, hijo de Isabel a la que María fue a ayudar. ¿Quieren saber qué sucedió?. Lo contaré tal cual lo dice la Palabra de Dios.
“...En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; “ Lc. 1, 41)
y luego María agregó:
"Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador” (Lc 1, 46 b- 47)
Eso sucede y nos sucede  cuando llevamos a Jesús: festejamos con gozo, con alegría, el encuentro con los hermanos y con Jesús. Y nos da muchas ganas de contarlo, de agradecer y recordar tanto amor y bondad. Nos da ganas de celebrarlo.
Por eso es que este sábado los chicos de todas partes de la Ciudad de Buenos Aires van a llevar a Jesús a muchas personas,  a muchos vecinos que lo necesitan. Y no van solos van muchos chicos más,,, TODOS de la mano de la Virgen María para llevar a Jesús.
Por eso ahora además de invitarlos a todos ustedes y a sus familias, vamos a rezar para que ese encuentro sea ¡Una gran fiesta!

Lo vamos a pedir a través de la Virgen que estará todo el trayecto caminando con los chicos de Buenos Aires. (Dios te salve María, llena eres de Gracia….)

Revista de la Peregrinación: Llevar a Jesús, con María. Todos en comunidad

Francisco nos enlaza al comienzo del Capítulo Primero,  con el mandato de ser una Iglesia misionera recordando las palabras del mismo Jesús: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que les he mandado” (Mt. 28, 19-20) (E.G 19).
Recordemos que esta invitación a contagiar su Amor es personal pero ineludiblemente comunitaria. Jesús mismo nos pide que no sea una tarea individual al enviar a los primeros discípulos de dos en dos (Lc. 10, 1). Ser discípulo de Cristo se entiende siendo misionero y teniendo un corazón comunitario arraigado en la Iglesia.
El Papa nos muestra en la Evangelii Gaudium 5 pasos para dicha tarea. Por otro lado debemos y podemos mirar a la Madre de los Misioneros que fue la primera en llevar a Jesús. Sagrario vivo en búsqueda del necesitado,  la primera en peregrinar con Jesús. Ella, dicho con las palabras de Benedicto XVI, es la primera en hacer la “procesión Eucarística”  desde su humilde casa hasta la alejada vivienda de su prima Isabel.
Desandemos su camino: nuestra querida Madre supo siempre del Amor de Dios. Y aceptó con su vida el gesto de ese Amor que salió a su encuentro y la eligió para ser la Madre del Salvador. Nada había hecho para merecerlo, el Señor la “primereó” (EG. 24) y en Ella, a todos nosotros. Y es así que el mismo amor de Dios en su corazón hizo que ella también primereara a su prima Isabel que la necesitaba aunque no se lo hubiera pedido. Atenta a los demás, sale al encuentro. No justifica su comodidad en su reciente embarazo, sino que acude al pedido silencioso como también lo hiciera en Caná.
Esta situación la conmueve y la mueve a la acción, al servicio concreto. Ella se involucra (EG. 24). Acompaña pero no solamente desde su sentimiento; acompaña misericordiosa y solidariamente con todo su ser. Podríamos utilizar en este momento del camino de la Virgen hacia la casa de su prima, un  “achicar las distancias”. Y lo hace con “mucha paciencia”… y “aguante apostólico”. Y es así que toda su tarea fructifica (EG. 24), da frutos, los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad y fidelidad. (Gal. 5, 22). Esa es la señal de que nuestra pronta respuesta camina por las sendas del Amor de Dios, sus frutos, su fecundidad.
Ante semejante acción del Espíritu Santo, que es en quien debemos apoyarnos, no nos queda más que celebrar y festejar (EG. 24). Como lo anticipó Juan Bautista ya en el vientre de Isabel que, apenas oyó el saludo de la Virgen, “saltó de alegría en su seno” (Lc. 1, 41). Festeja desde las entrañas de su madre la alegría del encuentro con Jesús.
Seguramente en el recuerdo de este camino de la Visitación se nos presentan momentos parecidos en los que podemos identificarnos tanto con la Virgen como pudiéramos hacerlo con Isabel, su prima. 
Y nosotros también al recordarlo, rememorarlo, celebrarlo y hacer partícipes a otros, comenzamos a “extender el bien”, recibido y vivido. “No podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hch. 4, 20)

Y, como no podemos callarlo es que TODOS con MARÍA, LLEVAMOS A JESÚS  en peregrinación a todos los rincones de nuestra ciudad. Así sea.

Revista de la Peregrinación: “Todos con María, llevamos a Jesú

Nos estamos preparando para salir a nuestras calles de la Arquidiócesis en la ya conocida Peregrinación Mariana Infantil. Sí, los chicos salen a nuestras calles y con su alegría y ganas de pasarla bien, junto a otros niños y niñas de tantas parroquias nos comprometemos una vez más: ¡Todos con María, llevamos a Jesús!

Una cosa es salir a caminar, otra cosa es PEREGRINAR. ¿Saben cuál es la diferencia? Los peregrinos tienen una meta, un fin, un punto de llegada. Los que pasean pueden ir de un lado a otro, es como pasear las mascotas, hoy vamos para allá, mañana por acá.  Peregrinar es una cuestión más del alma que del cuerpo, es una llamada más de lo interior. No importa por qué calles vamos, ni por cuantos shopping pasamos, no nos detenemos en las vidrieras, la verdad que estamos ese día para otra cosa.

Y el que peregrina no lo hace solo, peregrinamos con otros, en grupo, en comunidad. Peregrinamos como Iglesia de Buenos Aires, peregrinamos con nuestros catequistas, seminaristas, religiosas y sacerdotes. Nuestros niños salen a las calles y dicen con su presencia y caminar: ¡Todos con María, llevamos a Jesús!

Sabemos que nuestro Padre Dios camina con nosotros, sentimos su presencia en tantas maravillas de la creación, en tantas personas buenas que hacen el bien a los demás y sin cobrar un peso. Y Dios tanto nos quiere, que nos envió a su Hijo para que caminase con nosotros, mejor dicho para que peregrinara en este mundo. Y antes de su Encarnación, eligió a su Mamá. Esa muchachita humilde de Palestina, comprometida con José, esa virgencita sencilla y de gran corazón, ella es la Madre del Salvador. María lleva en su vientre purísimo a Jesús, lo lleva con amor de madre y con amor de creyente, porque le creyó al Ángel, le creyó a Dios.

Y lo primero que hizo María cuando concibe a su Hijo, es ir a visitar a su prima Isabel, en las montañas de Judá. Y allí María comienza a peregrinar, llevando a Jesús. Sabemos que cuando se encuentran, el niño que llevaba Isabel en su vientre saltó de alegría al reconocer que en la pancita de María estaba el mismo Jesús.

Nosotros también tenemos que saltar de alegría, no porque gana mi equipo de fútbol favorito, esas son alegrías pasajeras. Tenemos que saltar de alegría porque ¡Todos con María, llevamos a Jesús!

Llevar a Jesús es la misión de los cristianos, llevarlo en nuestro corazón, pero también hacerlo conocer a quienes no lo conocen. Muchos dicen que creen en Dios pero no conocen a Jesús. Nos acordamos que nació en Navidad y que murió en Semana Santa. Pero Jesús vive, resucitado, por eso cada domingo es Pascua, es Día del Señor. Y si Jesús vive tenemos que tener vida en abundancia. Lamentablemente para muchos la vida no vale nada, hay tantas muertes violentas, tanta guerra, tantas armas, tanta pobreza. Pero los que llevamos a Jesús tenemos que anunciar: ¡Jesús vive! Y no está perdida la esperanza, aunque tengamos que sufrir. Jesús venció a la muerte, aunque tengamos que morir para resucitar.

Caminemos entonces, caminemos peregrinando, y peregrinando anunciemos a Jesús. Hagámoslo como María, con alegría, con humildad, con valentía, con generosidad. No son palabras de relleno, pensemos un poquito su significado y compartamos estos meses previos de preparación. No salgamos en agosto a “dar una vuelta” con los chicos de la parroquia. Salgamos a peregrinar nuestras calles y misionemos, porque de misión se trata la vida del cristiano, por eso digamos una y cien veces: ¡Todos con María, llevamos a Jesús!


martes, 16 de junio de 2015

En el barco con Jesús

Para usar en el recurso de la Misa con Niños: Domingo 12 durante el año - Ciclo B

"En el barco con Jesús"