sábado, 4 de junio de 2016

Año de la Misericordia: Aprender de los santos - Mes de Junio

San Damián de Molokai (1840- 1889)

Este santo, llamado “el leproso voluntario” fue enviado como misionero a Hawái, donde casi la mayoría de los habitantes eran protestantes. Empezó a predicar con cariño y atendía
personalmente las necesidades de la gente. Así logró la conversión de muchos.

Después se dirigió a la isla de Molokai para atender a los leprosos, sabiendo que el contagio era prácticamente inevitable.

Les dio oportunidades de trabajo, fue el enfermero a los más abandonados, consiguió donaciones, reconstruía las casas derribadas por los huracanes e incluso fabricaba los ataúdes para los muertos.

Se contagió de lepra y murió en medio de su gran obra de caridad.
qué obras de misericordia realizaba este santo?

Podemos saber que “consolaba a los tristes”, esos pobres enfermos terminales, que eran apartados de todos para que no contagien.

Al quedarse a vivir en la Isla, “visitaba a los enfermos”, no sólo los visitaba, sino que los asistía permanentemente.
“visitaba a los presos”, en este caso, presos de esa terrible enfermedad.
“Perdonar las ofensas”, por supuesto, su principal objetivo como sacerdote era limpiar sus almas, por el sacramento de la reconciliación.

Y por supuesto” rezaba a Dios por los vivos y los difuntos”, celebraba las misas del leprosario, y enseñaba a todos a permanecer cerca de Dios a pesar del terrible sufrimiento.
Cuánto Amor!  Qué ejemplo de misericordia la de este Santo…entregó su propia vida para salvar la de otros, para calmar aunque sea un poco el sufrimiento, se sacrificó por otros, como Jesús.

¿Y nosotros? ¿Pensamos en los que sufren, como San Damián? ¿Somos capaces de pensar en los demás, aunque sea alguna vez?

¿Si empezamos, de a poquito?  ¿TE ANIMÁS?

domingo, 29 de mayo de 2016

Misionando con obras de misericordia en el mes de Junio

MISIÓN DE JUNIO: “Dar de comer al hambriento”

Casi todos los días, caminando por las calles de nuestro barrio o en la puerta de la parroquia, nos encontramos con personas revolviendo la basura o pidiendo porque no tienen para comer. Cuanta tristeza nos provoca esa situación…

Y en ese momento nos preguntamos “¿de qué manera puedo ayudarlo?”

¿Y si tuvieras parte de la solución al alcance de tus manos?...

Tenemos dos propuestas para que puedas dar una mano…

a)      Con las manos en la masa
Te invitamos a que con tus catequistas y tus amigos de catequesis, preparen bizcochuelos, alfajorcitos de maizena con dulce de leche o algunos sandwichitos, todo con sus propias manos, para que después, algunas personas de la comunidad o los mismos papás con los chicos salgan  a repartirlos por el barrio a las personas que los necesiten… No saben todo el amor que se puede recibir a cambio de un sandwichito!!!
  
b)      A juntar!!!
Otra opción es ponerse de acuerdo y recolectar entre los vecinos del barrio y las familias de la comunidad algún alimento no perecedero (fideos, aceite, azúcar, leche en polvo, yerba, arroz, etc.) y donarlo a Cáritas para que se los entreguen a las personas asistidas por la parroquia.

¡¡¡Vamos!!! ¡¡¡No podemos perder tiempo!!! Hay muchas personas que necesitan que vos cumplas con tu  misión…

Y de esta forma también ayudamos a Jesús a que todos se sientan abrazados por su Misericordia…

¡¡Manos a la obra!!!


¡¡¡Y no te olvides de marcarla en tu calendario!!!

viernes, 29 de abril de 2016

RECURSO PARA LA MISA DE PENTECOSTÉS

IDEA:
Pregunta: ¿la paz puede ser poderosa?
La guerra necesita armas, bombas, tanques, aviones bombarderos. ¿Cómo puede ser que la paz sea más poderosa?
Porque la paz de Jesús viene con el Señor del viento, del fuego, del agua, de la luz.

Tomasito el preguntón y Belén

Belén: ¿escuchaste Tomi el Evangelio?, ¡qué hermoso hubiera sido estar ese día cuando Jesús se le apareció a los discípulos resucitado y les dio la paz y les dio el Espíritu Santo, qué emoción!!!!!!

Tomás: bueno, sí claro,  hubiera sido genial, pero la verdad es que yo no entiendo muy bien eso que pasó.

Belén: ¿qué es lo que no entendés?, ¡está clarísimo!

Tomás: es que si yo hubiera resucitado lo primero que hubiera hecho era mostrarme ante todo el mundo, y sobre todo a esos malos que lo mataron, para mostrarles lo poderoso que soy.

Belén: sí, Tomás, realmente no entendiste nada. A ver, ¿qué te parece que es el poder?

Tomás: bueno el poder  es… es… el poder, como el que tienen los superhéroes, los súper poderes, por los que pueden  romper todo, pueden volar , destruir paredes, tener vista laser que atraviesa muros, detener balas con un dedo , eso, como Superman, Batman, Linterna verde,……..

Belén: ¿y Jesús que hizo?

Tomás: Les dio la paz, la paz, una palomita en vez de un halcón.

Belén: a ver, ¿a vos te parece entonces que la guerra es más poderosa que la paz?

Tomás: Obvio, la guerra tiene armas, aviones supersónicos, bombas, tanques, misiles…

Belén: sí, sí Tomi, no entendiste nada, a ver decime, ¿qué crece en un campo bombardeado?

Tomi: nada, si se destruye todo.

Belén: y ¿qué crece en un lugar pacífico?

Tomi: Cualquier cosa!!!

Belén: ¿a qué se puede jugar con amigos en medio de una guerra?

Tomi: a nada, te tenés que esconder porque es peligroso.

Belén: y en una plaza tranquila, ¿se puede jugar y hacer amigos?

Tomi: claro que sí!!!

Belén: ¿en la guerra hay amor? ¿Hay perdón? ¿Hay alegría?

Tomi: no, claro que no, en la guerra justamente no hay nada de eso, hay violencia, y odio y enojo, y rencor…

Belén: ¿y en la paz?

Tomi: y sí, en la paz hay de todo eso que me decís.

Belén: Entonces, ¿qué es más poderosa, la paz o la guerra, si en la paz crece la vida y en la guerra se la destruye?

Tomi: ups, me mataste, tenés razón.

Belén: Además Jesús no les dejó cualquier paz, les dejó su paz, que venía con el Señor del viento, el señor del fuego, el señor del agua, el señor del vuelo de paloma, del aceite perfumado.

Tomi: ¿quién, un superhéroe verdadero? ¿quién es ese súperheroe que no lo tengo?

Belén: ¡el Espíritu Santo Tomi! y  se lo dejó a sus amigos, para siempre, que son más importantes que sus enemigos, y nos lo dejó a nosotros, para que con su poder de paz salgamos por todo el mundo para salvarlo.

Tomi: nosotros, los chicos, ¿podemos hacer eso?

Belén: con el Espíritu Santo, tenemos el poder de Jesús y ese poder es amor y es misericordia, lo que necesita el mundo para vivir en paz.

Tomi: sí, la misericordia, eso que nos pidió el Papa Francisco para este año.

Belén: sí, en realidad nos lo pide Jesús y el Papa Francisco nos lo recuerda, parece muy difícil, se trata de tener un corazón como el de Jesús, por eso nos dejó al Espíritu Santo para que tengamos, fortaleza, y paciencia, y sabiduría y otro montón de cosas que el mundo necesita.

Tomi: pero Belén, el mundo es grande y a mi apenas me dejan cruzar la calle.

Belén: sí, es grande pero empieza cerquita, al lado de nosotros, con los que tenemos cerca, los amigos, la familia, los compañeros, los vecinos y toda esa gente del barrio que necesita una mano, un abrigo, un trozo de pan, un abrazo.

Tomi: entonces, empecemos ahora, en esta misa, llamando al Espíritu Santo para que nos dé el poder de trabajar por la paz y tener un corazón misericordioso como el Jesús.

Belén: entonces recemos juntos:

QUERIDO JESÚS
TE QUEREMOS MUCHO
DANOS UN CORAZÓN
IGUALITO AL TUYO

miércoles, 20 de abril de 2016

OBRA DE MISERICORDIA PARA EL MES DE MAYO


Pentecostés 2016: Editorial

“El Espíritu nos hace Misericordiosos”
Continuamos con nuestro peregrinar este Año de la Misericordia que nos propone el Papa Francisco. Nos acercamos a nuestra querida fiesta de Pentecostés, día que nace la Iglesia y comienzo de su misión evangélica. Sabemos lo que pasó en ese día: estaban reunidos los Apóstoles y los discípulos y discípulas del Señor Jesús, y en medio de ellos estaba la Virgen María, como Madre de Dios y Madre de la Iglesia. En un momento dado, cuando estaban haciendo oración, se escucha un fuerte viento, la casa empieza a temblar, y unas lenguitas de fuego se posan sobre las cabezas de los que estaban allí. Comenzaron a hablar en distintas lenguas y todos glorificaban a Dios. Descendió sobre ellos el Espíritu Santo que Jesús les había prometido: “Yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto” (Lc 24, 49).
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad, es el lazo de amor divino que une a Dios Padre y a Dios Hijo. Ese lazo de amor se extiende a cada uno de nosotros los hijos e hijas de Dios, dándonos la fuerza para poder amar como Jesús nos ama. Esa fuerza divina no nos hace todopoderosos, hombres o mujeres maravillas o superhéroes. Esa fuerza nos hace misericordiosos como nuestro Padre Dios. Ante toda fragilidad humana, dolor, pobreza, pecado, allí los cristianos tenemos la fuerza de la misericordia.
La misericordia divina que el Espíritu Santo nos trae viene acompañada de otros regalos: el sentirnos unidos en familia y en la Iglesia, ese regalo se llama “comunión”. Nos da la capacidad de ponernos en el lugar del otro sin juzgar ni condenar, ese regalo se llama “compasión”. Nos anima en la debilidad, cuando tenemos ganas de dejar todo y no creer más, ese regalo se llama “fortaleza”. Cuando alguien nos hiere o nos agrede con insultos o amenazas, nos da el regalo del “perdón” y de la “mansedumbre”. Cuando necesitamos comunicarnos con Dios y pedir o agradecer nos regala la “oración”. Cuando las cosas feas del mundo nos entristecen y vemos tantas caras largas y apagadas nos regala la “alegría”. El Espíritu Santo es Dios por lo tanto sus regalos son infinitos y nunca se acabarán.
Vivamos esta fiesta de Pentecostés con nuestros amigos y amigas, en nuestras comunidades. Sugerimos que intentemos con los chicos y chicas de nuestra Arquidiócesis un Pentecostés con Misericordia: que seamos los misioneritos misericordiosos y salgamos a nuestros barrios. Podemos organizar la Vigilia con algún signo de misericordia: visitando los geriátricos de la Parroquia (por grupos y con nuestros catequistas y dirigentes), acomodando la ropa y los alimentos de Caritas, repartiendo las estampas del Año Santo en algunas esquinas, haciendo algunos carteles con las obras de misericordia corporales y espirituales y ponerlas en algún lugar visible, hacer un rato de oración y pedir por los más pobres, enfermos, huérfanos, presos, chicos que viven en la calle, etc.
Así como la misericordia de Dios es creativa para auxiliar tantas necesidades de la humanidad, ayudemos a nuestros niños a que sean creativos y “audaces” en la práctica de la misericordia. El Papa Francisco no deja de darnos ejemplo  de cercanía y compromiso, con sus palabras y acciones, por los más desposeídos y abandonados de esta sociedad.

¡Feliz Pentecostés en el Año Santo de la Misericordia!

Ernesto Giobando sj
Obispo Auxiliar de Buenos Aires
Vicaría de Niños

Pentecostés 2016: Nuestro altarcito

“El amor de Jesús nos ilumina el corazón”

En la hermosa misión de acompañar la espiritualidad de nuestros niños, nos dejamos recrear una vez más por el Espíritu Santo, Espíritu de amor, Espíritu que nos viene a iluminar el corazón e impulsar con la alegría de Jesús a vivir la fe en obras de misericordia.

¡Qué bueno es dejarnos contagiar! por la alegría del Espíritu Santo que Dios Padre  ha derramado en nuestros corazones (Cf. Gal 4, 6); dejarnos mover por él, dejarnos encender la vida por el fuego de amor que nos regala Jesús!

El fuego de amor que Jesús nos regala, nos enciende el corazón y se manifiesta en dones concretos…, dones que nos ayudan a crecer en la capacidad de un trato dulce, alegre, simple, no forzado, amable en el recibir a los demás, nos ayuda a hacernos compañeros de camino de los más pequeños con la caridad de los amigos de Dios. El Espíritu nos da una mirada atenta que nos hace salir al encuentro de aquel rostro que llama más fuerte a nuestra puerta, nos renueva la paciencia de escuchar con el corazón a nuestros niños, nos quita el temor y nos enseña a ver a Jesús, a reconocerlo en los rostros de los más pequeños, nos da sentimientos de paz, nos anima y fortalece para la misión.

Cuando se trata de dejarse encender el corazón por el Espíritu…¡los niños son maestros!, porque cuando descubren el amor de Jesús, espontáneamente lo comunican y comparten con quienes lo necesitan. Y con su creatividad tienen la capacidad de expresarlo de diversas maneras que renuevan nuestra admiración. Se trata de una realidad dinámica y en permanente desarrollo, donde el Espíritu Santo es el agente principal y nosotros lo podemos custodiar.

Le pedimos al Espíritu Santo que encienda en nosotros los dones que necesitan nuestros niños hoy, y así ser misioneros de Jesús para que muchos descubran la alegría de seguirlo y anunciarlo.
El Espíritu Santo siempre nos hace Misericordiosos-Misioneros, la misericordia conlleva la gracia de la misionariedad, del salir de sí para  anunciar y compartir con otros la alegría de ser amigos de Jesús.

Nos animamos a alegrarnos por los dones del Espíritu Santo que brillan hoy en nuestros niños y nos comprometemos a custodiarlos para que puedan iluminar cada vez más nuestra dulce y confortadora tarea de avengelizar...

Nuestros niños nos iluminan con el don de la alegría y la capacidad de festejar por lo simple y hermoso que descubren de la vida de Jesús; nos iluminan con gestos de gratuidad que son una caricia al corazón; con la necesidad de amar y ser amados; con la sencillez de aceptar a los demás sin juzgar por las apariencias; nos iluminan con la docilidad de dejarse sorprender por lo bueno y bello, por animarse a sacar a la luz y sin temor lo que conocen de Jesús.

¡Cuánto bien nos hace contemplar a los niños desde la mirada de la misericordia! porque nos damos cuenta que, ante todo, Jesús con su Espíritu rescata en nosotros la capacidad de hacernos cercanos a las realidades que viven los más pequeños para poder así, cuidar y acariciar las fragilidades que nos fueron confiadas.         



Pentecostés 2016: FIESTA DE PENTECOSTÉS POR DECANATOS