miércoles, 30 de marzo de 2022

Taller de los Abuelos


 “LA ORACIÓN DE LOS ABUELOS ES UN DON PARA LA IGLESIA Y LA SOCIEDAD HUMANA,SOBRE TODO PARA AQUELLA TAN OCUPADA Y DISTRAÍDA.”

    PAPA FRANCISCO



Queridos abuelos:

Les proponemos ser parte con sus nietos de dos momentos de Semana Santa. Compartir con ellos es renovar y refrescar nuestra Fe y volver a ver con ojos de niño su maravilloso mundo... el de la NIÑEZ . Les ofrecemos una breve explicación y gestos para hacer con ellos.


DOMINGO DE RAMOS

Jesús llegó a Jerusalén, que era la ciudad más importante , para celebrar LA PASCUA .Entró montado en un burrito, la gente lo recibió con alegría, cortaron ramas de olivo para saludarlo como a un REY y gritaban “HOSANNA”, que significa “VIVA “.

La gente se preguntaba quién era, por qué lo aclamaban y alababan tanto, y les respondieron que era EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS.

PARA COMPARTIR CON SUS NIETOS: Ir a la Parroquia el DOMINGO DE RAMOS para que vean la bendición de los ramos y vivan lo que ustedes le contaron. Pueden buscar juntos una rama de olivo o de árbol y llevarla para saludar a Jesús.


JUEVES SANTO

Jesús se reúne con sus amigos a cenar y celebrar LA PASCUA, fue la última cena con ellos. Antes de cenar JESÚS les lava los pies a sus discípulos y les pide que sean servidores los unos de los otros. En esta última cena Jesús comparte el pan y el vino que se transformarán en su cuerpo y sangre.

GESTOS PARA HACER CON LOS NIETOS: Pueden participar de la celebración para chicos de Jueves Santo en la parroquia más cercana. Mientras explican, pueden tener a mano los elementos que usó Jesús en la última cena: toalla, jarra, pan, vino, etc. También podrían hacer pan casero y compartir en familia.


VIERNES SANTO

Después de cenar con sus amigos, Jesús se fue a rezar al Monte de los Olivos y allí lo fueron a buscar los soldados para enjuiciarlo y condenarlo a muerte en la Cruz. Jesús cargó con la cruz en sus hombros, esa cruz en la que fue clavado.

                                     “JESÚS DIO LA VIDA POR TODOS NOSOTROS.”

GESTOS PARA HACER CON LOS NIETOS: Pueden participar del Vía Crucis en la parroquia más cercana. Pueden hacer en familia una cruz con maderas o ramas y una soga.


SÁBADO SANTO

Pilatos que era el rey de los judíos mandó a los soldados a cuidar el sepulcro donde pusieron el cuerpo de Jesús, ya que tenían miedo de que se lo llevaran de ahí. Los discípulos estaban tristes, fue un día de silencio y reflexión.

GESTOS PARA HACER CON LOS NIETOS: Pueden pasar por una parroquia para rezar un ratito y explicar que Jesús está muerto y lo acompañamos con el silencio, afecto y oración. Se puede encender una vela en casa y rezar.


DOMINGO DE RESURRECCIÓN

El domingo a la mañana, María Magdalena y otras amigas de Jesús, fueron al sepulcro a verlo. Cuando llegaron vieron que la piedra que cubría la entrada había sido corrida y que Jesús no estaba allí. Jesús se apareció a María Magdalena, quien al principio no lo reconoció, para decirle que había resucitado.  Ella salió corriendo a avisarle a los discípulos lo que había visto.

“JESÚS RESUCITÓ”

GESTOS PARA HACER CON LOS NIETOS :Pueden participar de una misa de Pascua en la parroquia más cercana. Regalar un huevo de Pascua. El huevo significa la nueva vida que comienza, la esperanza. 


“ESTA ES LA MISIÓN DE LA FAMILIA, HACER LUGAR A JESÚS, RECIBIRLO EN FAMILIA, EN LA PERSONA DE LOS HIJOS, MARIDO, ESPOSA Y ABUELOS, PORQUE JESÚS ESTÁ AHÍ.”

PAPA FRANCISCO

Educación emocional en la catequesis

 


¿Qué es la educación emocional? 

Si vamos a pensar sobre la Educación Emocional hablaremos de un proceso que potencia el desarrollo emocional como elemento indispensable para el desarrollo de la personalidad en forma integral. Vamos a definirla, entonces, como un camino en el que se busca desarrollar conocimientos y habilidades para que las personas puedan afrontar mejor las situaciones de la vida cotidiana, para estar mejor personal y socialmente. Para que esa persona, sea más plena.1

En criollo, sería trabajar para que los niños o los adolescentes (¿y por qué no los adultos?) con los que nos relacionamos se apropien de palabras, herramientas, estrategias para poder hacer frente a lo que viven a diario. Es ayudarlos a conectarse con sus emociones, ponerles palabras y expresarlas de la mejor manera posible dentro de los ámbitos en los que se desenvuelven. 

¿Por qué hablar de educación emocional en la catequesis? 

Y si bien en los últimos años esta idea se hace cada vez más presente en las instituciones educativas, se me ocurren varios motivos por los que no podemos renunciar a trabajar algunos contenidos de la Educación Emocional dentro de nuestros espacios de catequesis. 

  • Jesús nos quiere plenos: El núcleo central de nuestra fe es que Jesús vino a salvarnos. Nos quiere felices y quiere nuestra plenitud como hombres y mujeres. La Educación emocional viene a mostrarnos que este camino de felicidad, de plenitud, no sucede por azar. No es que algunos tengan la suerte de ser felices y otros no. Construir felicidad, ser felices por la convicción de que Dios nos ama aún en circunstancias adversas de la vida, es una habilidad que se desarrolló sobre la base de la fe, de la confianza, la autoestima y la fortaleza. Todos estos elementos pueden formar parte de un programa de educación emocional que tiene que ser abordado en nuestros trayectos catequísticos. 

  • La fe es un factor protector para situaciones adversas: siempre me pregunto ante tragedias de la vida, cómo hace la gente sin fe para superarlas. Cuando me enfrento a muertes de seres queridos, ante enfermedades largas y dolorosas, me doy cuenta de que mi fe me da la posibilidad de superar esas situaciones no de un modo infantil sino con la convicción del cielo, del reencuentro, de la entrega que da fruto. Confiar en que hay un Dios más grande que yo, que cuida, que sostiene, que acompaña, me da la tranquilidad de que no todo termina en mí. 

Muchos autores que han estudiado las emociones humanas hablan de que nuestra fe, nuestra espiritualidad y las prácticas religiosas y espirituales contribuyen al bienestar en salud mental al otorgar un propósito en la vida. Pero esto no sucede con el recitar de memoria los contenidos de nuestro credo, con participar de celebraciones que no tienen sentido alguno para mi vida; esto sucede cuando la fe madura en el corazón de la persona, cuando el vínculo con Jesús es verdadero, cuando las celebraciones se alimentan de mi cultura, de lo que vivo, de mis alegrías y mis tristezas. 

  • Nuestra formación en la fe tiene que contemplar una mirada integral: para que la experiencia del encuentro con Jesús que busca todo proceso de catequesis tenga profundidad, cale hondo y permanezca, tiene que involucrar todos los aspectos de la vida de la persona. Lo que aprendemos en la catequesis tiene que dialogar con lo que me pasa todos los días en la escuela, con lo que vivo en mi familia, en el club…y eso tiene que ser un aprendizaje para toda la vida. La catequesis, que en muchos casos es el comienzo de la vida dentro de la Iglesia para un niño, o bien, el regreso de los papás adultos que vuelven para educar a sus hijos en la fe, debe contemplar aspectos que entren en diálogo con las situaciones cotidianas. Jesús se enojaba, lloraba, celebraba fiestas y lo hacía de un modo plenamente humano; todas esas emociones son queridas y abrazadas por Dios. Esto también puede y debe ser educado. 

¿Y nuestra educación emocional? 

Sería preguntarnos, “¿y por casa cómo andamos?”. Estoy convencida que todos aquellos que colaboramos con la formación de otras personas (niños, adolescentes, adultos), desde el rol que sea (familiar, sacerdotes, docentes, catequistas) debemos cuidar nuestra propia salud emocional. 

En esto (como en muchas otras situaciones) no vale “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. Entonces es necesario que nosotros también vayamos reconociendo en nuestras prácticas diarias, en nuestros vínculos y en nuestro modo de afrontar la vida,  algunas de las cosas que proponemos para nuestros chicos. 

De nada valdrá hablar de cómo reconocer nuestro enojo, de cómo expresar la alegría, si después nos ven siempre de mal humor, o si nunca nos ven reírnos o emocionarnos. En esto, como en todo, el ejemplo deja huellas más profundas que lo que podamos decir. 


Una primera propuesta: Reconocer las emociones en los días de la Pascua.

No se trata de buscar hacer cosas muy diferentes a las que trabajamos en nuestros encuentros de siempre, pero sí de darles una mirada que nos permita entrar en diálogo con las emociones. 

Una buena oportunidad puede ser ir haciendo foco en los relatos de los últimos días de Jesús y los sentimientos que se dejan ver. Poder poner a los chicos, a las chicas en el centro, pensar cómo se sentirían ellos si fueran los amigos de Jesús, si estuvieran en su lugar… Reconocer esos sentimientos para ponerles nombres, identificar en qué otros momentos ellos se sienten así y qué hacen cuando les pasa eso. Invitarlos a registrar a lo largo de la semana momentos en los que estén enojados, tristes y contentos, pudiendo reconocer las situaciones que causaron esas emociones y explicando qué hicieron luego. 

Esto puede servir para que en el próximo encuentro compartamos los modos en los que cada uno mostramos nuestra alegría, nuestro enojo, etc. Sin duda, puede ser un ejercicio para conocerlos más y para que entre ellos también vayan reconociéndose. Se puede volver a este ejercicio para aprender a ser empáticos. Pero esto lo dejamos para la próxima. 


1.  Vivas García, Mireya

La educación emocional: conceptos fundamentales

Sapiens. Revista Universitaria de Investigación, vol. 4, núm. 2, diciembre, 2003, p. 0

Universidad Pedagógica Experimental Libertador

Caracas, Venezuela


¡Jesús nos bendice con su paz! - Carta Editorial


Queridos lectores de la Revista de la Vicaría de Niños, Es un gusto volver a encontrarnos por este medio, que a partir de este número llegará en formato digital. Sabemos que los tiempos van cambiando, se hace difícil hoy mantener el formato en papel, pero queremos seguir ofreciendo esta ayuda, un aporte para la evangelización de la niñez. Nos llega a través de nuestras redes sociales el agradecimiento por el material que publicamos, de eso se trata, continuar compartiendo estas iniciativas, experiencias y testimonios en torno al trabajo pastoral con nuestros niños, niñas y adolescentes. 

En este número nos disponemos a vivir el tiempo fuerte de Semana Santa y Pascua. El título “Jesús nos bendice con la paz” hace referencia a la salvación que nos regala el Señor Jesús, él es la Paz verdadera, nos deja su paz y nos invita a trabajar por la paz, por la reconciliación de la condición humana, que herida por el pecado, busca caminos de redención. 

Como Iglesia particular que camina en la Ciudad de Buenos Aires hemos terminado el I Sínodo Arquidiocesano. Fue una experiencia del Espíritu Santo, ahora nos tenemos que animar a seguir caminando con el espíritu sinodal, juntos buscando la voluntad de Dios y discerniendo las propuestas para la evangelización, en el aquí y ahora que nos toca vivir.  

Precisamente, estamos viviendo tiempos muy difíciles, todavía no ha terminado la pandemia, sumando a esta dura prueba la locura de la guerra en Ucrania. Una locura que lleva ya miles de muertos, multitudes de gente desplazada que tienen que huir a otros países, niños que escapan de la guerra, personas vulnerables que no pueden moverse y perecen bajo el estruendo de las bombas y misiles. Parece una película, pero es la dura realidad, y ocurre hoy. La humanidad sufre la fuerza y el dominio de los poderosos, y siempre son los inocentes quienes llevan las de perder. Dios nos libre de una guerra mundial.

“Jesús nos bendice con la paz”, tenemos que pedir que esa paz bendita del Señor toque la conciencia y el corazón de quienes son los responsables de tantas guerras e injusticias en el mundo. Tenemos que trabajar por la paz, empezando por nuestros corazones. Ayudemos a que nuestros niños sean “mensajeros de la paz”, “mensajeritos” mejor dicho. Que sepan transmitir esa paz que nos dejó Jesús, que sepamos como catequistas darles la paz que no tiene fronteras ni condiciones sociales, la paz que se construye con nuestras obras buenas, con nuestro amor social, buscando la justicia. 

Quisiéramos ofrecerles este número digital como un regalo para la paz, pidiendo con humildad la bendición de la paz. Recemos con los elegidos del Señor, recemos mucho en este tiempo de Semana Santa y Pascua, y que Jesús nos bendiga con la paz.

Es nuestro deseo como Vicaría de Niños de la Arquidiócesis de Buenos Aires. 


Ernesto Giobando sj

Obispo Auxiliar de Buenos Aires

Vicaría de Niños.


lunes, 13 de diciembre de 2021

4 Domingo de Adviento

camino de adviento IV



 CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

 

El Cuartor Domingo de Adviento, encendemos la 4ta vela y realizarnos la siguiente oración.

 

4º Domingo: Jesús, en este último domingo de Adviento, queremos pedirte que nos envíes tu Espíritu Santo que nos ayude a ser testigos de tu mensaje de Amor. Danos alegría para repartir a los que nos rodean y esperanza para llevar a quienes están deprimidos y tristes. Que seamos misioneros llevando el amor de Dios a quienes aún no lo conocen y lo necesitan tanto. Amén.

 

lunes, 6 de diciembre de 2021

3 Domingo de Adviento

camino de adviento III



 TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

 

El Tercer Domingo de Adviento, encendemos la 3era vela y realizarnos la siguiente oración.

 

3º Domingo: Jesús, al encender esta 3º vela, te ofrecemos nuestro corazón porque queremos ser instrumentos de tu ternura. Que nuestras palabras, gestos y miradas sean siempre una muestra de la ternura de tu amor y todos los que nos vean puedan sentir tu presencia. Necesitamos tu fuerza y tu ayuda, nos ponemos en tus manos. Amén