“La Alegría de Jesús nos llena el corazón.¡El Vive!!!”
La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.”
León XIV, Mensaje De Cuaresma 2026
Comenzamos este tiempo de Cuaresma, un camino que la Iglesia nos regala cada año para volver al corazón de nuestra fe. Es un tiempo de reflexión, conversión y preparación.
Cuaresma es el camino donde Jesús se sienta junto a nuestro pozo. No empieza pidiéndonos sacrificios. Empieza pidiéndonos el corazón. “Dame de beber.” Antes de saciar nuestra sed, nos revela la nuestra.
Y cuando nos dejamos mirar, cuando aceptamos la verdad de nuestra historia, cuando descubrimos que Él es el Salvador… el corazón estalla. Y no podemos no anunciar.
En este momento de oración que les proponemos, vamos a proclamar el hermoso texto del encuentro de Jesús con la samaritana, que nos propone la liturgia en el tercer domingo de Cuaresma.
Ambientamos el lugar con una música suave, la Palabra de Dios en el centro de la mesa, una vela encendida, una jarra con agua y unos carteles con las siguientes frases del texto elegido, para ir acompañando la lectura: “Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo.” “Dame de beber.” “Si conocieras el don de Dios…” “El que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás.” “Yo soy, el que habla contigo.” “La mujer dejó el cántaro…” “Muchos creyeron en Él.”
Nos ponemos en la Presencia de Dios: Señor, en esta Cuaresma queremos dejarnos encontrar por Jesús. Danos sed de Él. Abre nuestro corazón como abriste el de la mujer samaritana. Haznos experimentar la alegría de que Él vive. Amén.
Palabra de Dios: Juan 4, 5-42
Profundización de la Palabra:
Jesús se acerca: No espera perfección. Se acerca a nuestra historia real. También hoy se sienta junto a nuestro pozo.
Revela la sed: La mujer pensaba que tenía sed de agua. Jesús le revela su sed más profunda. Como catequistas, animadores, dirigentes, podemos estar activos…pero con el corazón sediento. Sed de sentido. Sed de frutos. Sed de descanso. Sed de amor.
Se revela como el Salvador: “Yo soy.” No es un maestro más. No es una idea. No es un recuerdo. Es el Salvador. Y nosotros sabemos algo que la mujer todavía no sabía: murió por amor a nosotros y resucitó. Jesús vive.
El corazón estalla: Ella deja el cántaro. Corre al pueblo. Anuncia sin miedo. La alegría del encuentro se vuelve misión. Quien ha sido tocado por Jesús vivo no puede callarlo.
Nos tomamos unos minutos para releer la Palabra y ver qué es lo que está resonando más fuerte de la misma, hoy en nuestras vidas y en nuestras actividades pastorales.
Preguntas guía para la reflexión
¿De qué tengo sed hoy en mi vida personal y en mi ministerio pastoral?
¿Mi ser catequista, animador o dirigente nace de la experiencia de haber dejado el cántaro, de un encuentro vivo o de una costumbre?
¿Estoy dejando que Jesús dialogue con mi verdad?
¿Qué “cántaro” necesito dejar para salir a anunciar la alegría de Jesús que me llena el corazón?
Compromiso y Gesto
«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.» (Evangelii Gaudium n. 1).
Entregamos un corazón de cartulina. En un lado escribir: “Mi sed más profunda…”
En el otro lado: La alegría de Jesús nos llena el corazón. ¡Él vive!
Luego acercarse y colocar el corazón junto a la jarra con agua. Si se desea, cada uno puede tocar el agua como signo de renovación bautismal.
Nos llevamos como compromiso dedicar un momento diario de diálogo personal con Jesús.
Oración final
Señor Jesús, Tú eres el Agua Viva.
Sacia nuestra sed más profunda.
Renueva nuestra vocación.
Que esta Cuaresma
nos prepare para anunciar
en Pascua con alegría:¡Cristo vive!
¡Y su alegría llena nuestro corazón! Amén.
“Porque Jesús vive y llena nuestro corazón de alegría, dejamos el cántaro y corremos a encender otros corazones.”
Junta Arquidiocesana de Catequesis
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